Acusan a hondureños por robo y secuestro en Oregon

Un robo cometido por un grupo de inmigrantes provenientes de Honduras en la casa de Gert Boyle, ex directora general de Columbia Sportswear, era parte de un complot para secuestrarla, según la policía y documentos judiciales.

Una acusación formal emitida el miércoles por un jurado investigador del condado de Clackamas, acusó a tres hondureños de secuestro, robo a vivienda, robo y asociación delictiva en el caso.

La acusación formal identificó a Néstor Gabriel Caballero Gutiérrez como el líder del grupo, en un complot que presuntamente comenzó hace 10 meses cuando Caballero empezó a reclutar a sus asistentes.

El documento acusa a Caballero, de 39 años, de reclutar a Ramón Alberto Midence, de 41, que a su vez reclutó a Jose Luis Arévalo, de 47.

Los tres sospechosos son inmigrantes residentes en un suburbio de la zona de Beaverton y permanecen detenidos en la prisión del condado de Clackamas en Oregon City.

Arévalo, arrestado el lunes, dijo a las autoridades que planeaba secuestrar a Boyle a cambio de 20,000 dólares, según papeles judiciales presentados en la prisión de Clackamas.

No estaba claro si Arévalo recibiría 20,000 dólares por sus servicios o si el complot implicaba un plan para mantener presa a Boyle a cambio de esa cantidad. Un vocero policial rechazó dar otros detalles pues la investigación está en curso.

El presunto complot quedó al descubierto cuando Boyle engañó a un ladrón el 10 de noviembre diciéndole que tenía que desactivar la alarma de seguridad de su casa. En realidad activó una alarma silenciosa que convocó a la policía a su casa en West Linn, un suburbio de Portland, según las autoridades.

El ladrón escapó, pero Caballero fue arrestado horas después con algo de la joyería de Boyle, agregó la policía.

Los agentes arrestaron a Midence después de que admitió a la policía que había tenido una "charla privada" sobre la planeación del crimen contra Boyle. La policía dijo que Midence admitió haber llevado a Caballero a la casa de Boyle y esperarlo en un vehículo calle arriba.

Boyle sacó lustre a su fama de mujer valiente después de que su esposo murió de un paro cardiaco y ella asumió la dirección de Columbia, con sede en Oregon, en 1970.

En la década de 1980 lanzó una campaña de publicidad en la que ponía a su hijo Tim y a los productos de su empresa bajo pruebas extremas, y además mostraba imágenes en las que aparecía mostrando su bíceps con un tatuaje que decía "Nacida para molestar".

Columbia Sportswear Company sumó 52.2 millones de dólares en el trimestre que terminó el 30 de septiembre.

La televisora KGW-TV reportó primero sobre el complot contra Boyle. También reportó que Caballero solía dirigir una agencia de publicidad centrada en hispanos, la cual pasaba por una gran crisis económica.