OEA reitera llamado al diálogo directo entre Costa Rica y Nicaragua

Una sesión especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó volver a pedir el diálogo directo a Costa Rica y Nicaragua para resolver su diferendo fronterizo, mediante una discreta resolución que no recogió las exigencias costarricenses.

La resolución, que se remitió a un texto ya aprobado el 12 de noviembre, fue votada a petición de Venezuela, que se opuso a su aprobación por consenso.

Venezuela y Bolivia, aliados de Nicaragua dentro del grupo ALBA, votaron en contra del texto, y otros cinco países (Ecuador y países caribeños) se abstuvieron.

La votación exhibió de nuevo las divisiones en el seno de la OEA, pero sobre todo su poco interés de tomar una postura enérgica respecto a ese diferendo, que surgió hace nueve semanas.

El canciller costarricense, René Castro, alzó la voz contra Nicaragua, ausente de la reunión, y la acusó de poner en peligro el propio sistema interamericano de resolución pacífica de diferencias.

Castro aseguró también a periodistas que este voto era prácticamente un trámite que había que resolver antes de pasar a otras instancias superiores, como la ONU. "Tuvimos que hacer un gran esfuerzo para concertar posiciones", reconoció.

Nueve semanas después del inicio de la crisis entre ambos países, por la supuesta invasión de 3 km2 de territorio costarricense por un puñado de soldados nicaragüenses, la perspectiva de una intervención decidida de la OEA era muy poco probable.

La resolución pide a ambas partes retomar el diálogo directo, que estudien relanzar negociaciones sobre demarcación fronteriza y como medida de precaución, que retiren todo tipo de fuerzas de seguridad del lugar en disputa.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, reconoció que no había habido progresos en todos esos puntos.

En una reunión anterior de la OEA ese llamado a la retirada de tropas había sido formulado específicamente contra Nicaragua, lo que provocó su salida en protesta.

A la reunión especial del martes, a la que en principio debían acudir cancilleres, solamente asistieron el propio Castro y la canciller de Guyana, Carolyn Rodriguez-Birkett, que presidió inicialmente la mesa.

El resto de los diplomáticos eran vicecancilleres y los embajadores ante el organismo.

"El propio sistema interamericano está en peligro si se permite que se consolide esta agresión", declaró Castro ante los representantes de los 32 países presentes.

"Lamento que mi colega nicaragüense no esté por aquí, porque faltó a su honor", clamó.

El diferendo se halla también ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, que ha previsto audiencias para ambos países del 11 al 13 de enero.

La respuesta casi unánime de los representantes a los pedidos de San José era de calmar los ánimos y dejar que ese canal siga su curso.

"¿Qué podría pasar si nosotros aprobamos una resolución que después pueda ser contradicha por la CIJ sobre este conflicto?", se preguntó el embajador venezolano, Roy Chaderton.

La decisión de elevar el caso ante la CIJ, que Nicaragua también acata, puede ser "más productiva", opinó la embajadora estadounidense, Carmen Lomellín.

"Si aquí no se toma ninguna decisión, se está invitando a todos los países miembros a que invadan a sus vecinos", criticó Castro.

"¿El mensaje para países como Costa Rica, Panamá, Haití y los otros países caribeños que no tenemos ejército es que volvamos a armarnos?", se preguntó el canciller costarricense, apoyado de forma clara por Panamá.

La OEA, que ha enviado observadores al área, constata que hay tropas nicaragüenses en la zona en conflicto, la Isla Calero, al borde del Caribe, dijo Insulza sin entrar en una valoración de ese hecho.