Republicanos bloquean proyecto de ley en beneficio de inmigrantes

El Senado decidió postergar una votación decisiva sobre un proyecto de ley que permite legalizar la situación de jóvenes nacidos en el extranjero que fueron traídos a Estados Unidos ilegalmente. La medida representa un mal presagio para la iniciativa.

Frente a las objeciones de los republicanos, los demócratas dejaron momentáneamente de lado la Dream Act (siglas en inglés de la Ley para el Desarrollo, la Asistencia y la Educación de Menores Extranjeros), ya que carecen en el Senado de los 60 votos necesarios para aprobar la medida. Pero prometieron volver a intentarlo antes de fin de año aunque los detractores de la medida en ambos partidos se apresuraron a decir que no cambiarán de opinión en los días finales del Congreso controlado por los demócratas.

"Este es principalmente un ejercicio político en vez de un intento serio por lidiar con nuestro sistema inmigratorio deteriorado", dijo el senador republicano John Cornyn.

El senador Ben Nelson, uno de varios demócratas que rompieron con sus dirigentes para oponerse al proyecto, dijo que bloquearía los esfuerzos por reconsiderarlo.

El proyecto concede a cientos de miles de inmigrantes indocumentados, traídos a Estados Unidos de niños, una oportunidad de legalizar su situación si se inscriben en una universidad o se incorporan a las fuerzas armadas.

La Cámara de Representantes lo aprobó el miércoles por la noche después que los líderes demócratas consiguieron trabajosamente los votos necesarios. Sólo ocho republicanos se sumaron a los demócratas para apoyarlo, mientras que casi 40 demócratas desertaron para votar por la negativa.

En el Senado, los demócratas prácticamente no tenían ninguna oportunidad de conseguir algún apoyo republicano ya que todos los 42 miembros de esa camada firmaron una carta comprometiéndose a bloquear toda acción hasta que se completen los proyectos para extender las rebajas impositivas y financiar el gobierno.

Pero aun cuando se concreten dichos acuerdos, es improbable que los demócratas consigan los 60 votos necesarios para actuar expeditivamente en una cuestión tan emotiva y complicada como la inmigración.

"Tenemos que demostrar que nos interesa seriamente arreglar nuestro sistema inmigratorio deteriorado, tenemos que asegurar la frontera, tenemos que aplicar nuestras leyes, y después creo que entrará a tallar la compasión natural del pueblo estadounidense que nos permitirá lidiar con estas situaciones solidarias como la de estos chicos que no son culpables, pero que fueron traídos aquí por sus padres y se encuentran en un punto muerto", dijo Cornyn.

La medida es considerada por los activistas hispanos y defensores de los inmigrantes como un anticipo de lo que esperaban sería una acción más amplia del presidente Barack Obama y el Congreso para dar a los 10 a 12 millones de inmigrantes indocumentados una oportunidad de legalizar su situación.

La medida abarca a millones de indocumentados que fueron traídos a Estados Unidos de niños, que en muchos casos se consideran estadounidenses, hablan inglés y no tienen vínculos con sus países ni familiares en sus países nativos.

El senador demócrata Dick Durbin afirmó que "tenemos una deuda con los jóvenes cuyas vidas se verán afectadas, tenemos una deuda con Estados Unidos que necesita su servicio en las fuerzas armadas y necesita su habilidad para construir nuestra economía, de enfocar honradamente esta cuestión y pedir a los miembros de ambos bandos que se sienten y reflexionen para ver si podemos decir a estos talentosos jóvenes hombres y mujeres 'No hay lugar para ustedes en Estados Unidos'".

"Hay lugar", agregó.