Las tragedias por quemadura de polvora continuan

Un menor de diez años perdió la mano producto del estallido de un mortero, convirtiéndose en la séptima víctima de la pólvora, informaron autoridades del Hospital Escuela.

El niño, Rolando Aguilar Zelaya, originario de Juticalpa, Olancho se le amputará su mano izquierda mañana martes, debido a que según el cirujano Omar Mejía, no pudieron salvarle el miembro superior.

“Hubo un arrancamiento de los dedos prácticamente toda la mano”, al menor no se le pudo operar de emergencia, porque venía en estado de shock, es decir que peleaba por vivir, acotó.

Explicó que este lunes, se hizo una limpieza y se trasladó al quirófano, donde se le encontraron las lesiones destructivas totales. Mañana se verá la posibilidad de reconstruir alguna parte, sin embargo, la mutilación seguramente afectará su habilidad motora.

Se trata del segundo niño que fue recibido con graves quemaduras del departamento de Olancho, el primero fue un menor originario de Culmí en el sector oriental. Por lo que instó a los alcaldes del departamento a que suspendan la venta de la pólvora en el sector.

“Ya son siete los niños lastimados y dos adultos han muerto, tenemos que legislar desde el Congreso de la República, porque esto no es la Navidad, ni el Año Nuevo, este es el cuadro doloroso de un niño que no va volver a tener su mano izquierda y tendrá secuelas para trabajar, estudiar y tendrá que tener mucho apoyo psicológico”, expresó el especialista.

Añadió que se trata de “un infante muy humilde, no tenía ni zapatos, pero si para comprar un mortero, anoche peleaba por vivir y hoy amaneció sin mano”, lamentó el galeno.

Por su parte, la madre, de quien no se brindó su nombre, explicó que había perdido la patria potestad de su hijo, y estaba al cuidado de la abuela paterna, luego de que su padre emigró a Estados Unidos.

“Él no estaba conmigo, estaba con la abuela, (en el barrio Comayagüela) varios niños estaban armando una bomba y otros niños la encendieron cuando jugaban afuera”, manifestó con lágrimas en los ojos.

Asu vez, el ministro de Salud, Arturo Bendaña consideró que se siente “frustrado” con el objetivo trazado de tener cero niños quemados por pólvora, solo en Tegucigalpa son cuatro y en San Pedro Sula hay otros, pero las ventas siguen.

“Han hecho caso omiso de las ordenanzas de las distintas municipalidades, pero hay que darle un seguimiento intenso, así como a los padres porque siempre es la escusa de que se encontraron un cohete en la calle”, refirió.