Claves para dormir bien

Hay quien piensa que mientras uno duerme, el cuerpo no trabaja. Pero nada más lejos de la realidad, ya que durante ese espacio de tiempo en el que descansamos, nuestro organismo se prepara y realiza la puesta a punto para todos aquellos retos a los que nos enfrentaremos el día siguiente, de ahí la importancia de que el descanso sea suficiente y adecuado.

Pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida durmiendo. Por ello, es bastante habitual pensar que dormir es algo que sucede de forma natural, una circunstancia inherente a nuestro día a día y sólo nos damos cuenta de la importancia que tiene descansar y dormir bien cuando, por alguna circunstancia, padecemos problemas para conciliar el sueño. Descubre cómo solucionarlos.

Tú duermes, tu cuerpo trabaja

Hay quien piensa que mientras uno duerme, el cuerpo no trabaja. Pero nada más lejos de la realidad, ya que durante ese espacio de tiempo en el que descansamos, nuestro organismo se prepara y realiza la puesta a punto para todos aquellos retos a los que nos enfrentaremos el día siguiente, de ahí la importancia de que el descanso sea suficiente y adecuado.

Por ejemplo, durante el sueño, liberamos las hormonas que harán que nos sintamos bien al despertar, fortalecemos nuestro sistema inmunitario y nuestro metabolismo, se refuerzan la memoria y los conocimientos adquiridos, las articulaciones y músculos se relajan y se regeneran, al igual que nuestro corazón ya que, mientras dormimos, desciende la presión arterial y, con ello, mejora el sistema circulatorio.

¿Y si el secreto de la longevidad estuviese en el sueño? Según un estudio publicado en la revista Sleep si reducimos las horas de sueño nocturno a menos de seis horas diarias aumentamos hasta en un 12% el riesgo de sufrir una muerte prematura. Pero dormir mucho, aproximadamente más de nueve horas diarias de manera habitual, también puede ser perjudicial y puede ser uno de los síntomas clave para detectar que se sufre alguna enfermedad.

Y es que no es casualidad que numerosas firmas de cosméticos hayan creado líneas de tratamientos específicos para la noche. La razón es sencilla. La regeneración celular durante el sueño es mayor y la circulación sanguínea mejora, estas dos circunstancias hacen que nuestra piel asimile mejor los activos nutritivos presentes en dichos tratamientos cosméticos y que, al despertar, nuestra piel esté más tersa, hidratada y tengamos mejor aspecto.