Comentario Dominical: Alumnos acechados por las maras y pandillas

No es sino hasta que las garras de la criminalidad han cobrado la vida de más alumnos de colegios que los funcionarios con competencia directa en la problemática ha corrido a designar un contingente de militares para resguardar los establecimientos de enseñanza ubicados en las zonas sitiadas por las maras y pandillas.

¡Qué contrasentido más deplorable, pero así ocurre en Honduras! Muy tarde han actuado las autoridades responsables de garantizar la seguridad de la población de estudiantes acosados por las pandillas.

No es sino hasta que las garras de la criminalidad han cobrado la vida de más alumnos de colegios que los funcionarios con competencia directa en la problemática ha corrido a designar un contingente de militares para resguardar los establecimientos de enseñanza ubicados en las zonas sitiadas por las maras y pandillas.

El acecho de las asociaciones ilícitas en detrimento de los niños y adolescentes que asisten a las instituciones educativas estatales de las ciudades más importantes, se ha intensificado sin control.

Es alarmante, por no decir perturbador, que vayan en ascenso los casos de discípulos cuya vida es arrebatada por elementos de maras y pandillas convertidos en "sanguinarios exponentes de la maldad".

Los informes estadísticos revelan que en el período entre 2010 y 2016, han muerto en forma violenta unos 21 mil estudiantes, a razón de tres mil menores de edad cada mes.

Ante tal gravedad, permanecen resguardadas por contingentes de militares varias decenas de escuelas y colegios, principalmente aquellas instituciones que se encuentran en el territorio de disputa de las organizaciones vandálicas.

Las carteras de Seguridad y de Educación han confiado que los efectivos del orden mantendrán por diez años presencia en los establecimientos de enseñanza, principalmente los de nivel secundario.

¡Vaya disposiciones inmediatas, de reacción apurada y de tono que raya
más con la indiferencia, la pasividad y la falta de visión frente a temas que arrastran una enorme tragedia como es el relacionado con los embates de las pandillas contra los menores estudiantes.

Es que las amenazas de estas asociaciones ilícitas que se han dado al reclutamiento de niños y jóvenes para labores de extorsión, crímenes por encargo y comercialización y distribución de droga, deben ser contenidas de manera integral.

Será inútil sostener un esquema transitorio de militarización de los colegios en las zonas "convulsas", con miras a preservar la integridad de los jóvenes acechados y secuestrados por las maras y pandillas si el problema no es atacado desde sus raíces y si no tiene curso una lucha más agresiva contra estos grupos pervertidos.