Con grandes retos inicia un nuevo año lectivo en El Progreso

A pesar de todos estos y otros logros, aún queda mucho por hacer, como el atender las deficiencias de infraestructura y la falta de materiales pedagógicos

(Por nuestro corresponsal Mario Rodríguez). Inicia un nuevo año lectivo con importantes logros en la calidad de la educación, como el cumplimiento de los 200 días de clases, el descenso en el índice de deserción y el incremento en el porcentaje de aprovechamiento, además que casi por completo se han eliminado las condiciones antipedagógicas de alumnos sentados en el suelo recibiendo el pan del saber.

A pesar de todos estos y otros logros, aún queda mucho por hacer, como el atender las deficiencias de infraestructura y la falta de materiales pedagógicos, entre otros y que siguen siendo el “talón de Aquiles” del sistema educativo nacional.

Porque actualmente y para atender este y otros eternos problemas, están a la orden del día las famosas rifas, excursiones y cualquier otra actividad que por lo general recae en el padre del alumno, quien es al final el que termina pagando más de lo debido por una supuesta educación pública y gratuita.

Por otra parte cada año y al inicio de las clases, los padres de familias tienen que pagar una ilegal matrícula, aunque disfrazada como una aportación voluntaria. Cobro que los directores justifican por la falta de apoyo de las autoridades respectivas y la crisis que experimentan los centros educativos.

Para colmo de males, además de esta “aportación voluntaria”, al inicio de cada año lectivo también se producen los incontrolados incrementos en el precio de los uniformes y los útiles, cotizándose un kit escolar a un precio mayor a los dos mil lempiras.

Por todo lo anterior hoy nos preguntamos, ¿En dónde quedó la educación pública y gratuita? Tal y como lo manda la Constitución de la República en su Artículo 153, que dice que El Estado tiene la obligación de desarrollar la educación básica del pueblo.

Y el Artículo 171 que indica que la educación impartida oficialmente será gratuita y la básica será además obligatoria y totalmente costeada por el Estado de Honduras, en favor de la niñez y de la juventud de nuestro país.

Aunque todos los errores del pasado no se pueden resolver de la noche a la mañana, es tiempo ya de buscar los mecanismos para que de una vez por todas se deje de estar montando toda la carga sobre las espaldas de los padres de familia.

Quienes sin más opción y por sus problemas económicos matriculan a sus hijos en las escuelas y colegios públicos, aunque éstos al final resultan muchos más onerosos, que cualquier centro de educación de carácter privado.