Convocantes: Hay que sentar a los sectores enfrentados para destrabar la crisis política

El ex aspirante de la Alianza contra la Dictadura, Salvador Nasralla, ha reafirmado que no acepta como un "componedor" a Colom y propuso que la mediación de la crisis postelectoral sea encomendada a la Premio Nobel de la Paz, la guatemalteca Rigoberta Menchú.

La prioridad del diálogo nacional gira alrededor de un acercamiento de las partes, ya que -hasta ahora- han mostrado posiciones irreconciliables, declaró este día el empresario, Juan Ferrera.

A través de HRN, el integrante de la comisión de convocantes resaltó que es indispensable crear las avenidas para vivir en paz, justicia y libertad.

Para ello es fundamental que sean encontradas las respuestas a la crisis, en aras de que la economía nacional no venga en picada ni resulte más lacerada la institucionalidad ni la democracia de Honduras.

Los pobres son, finalmente, los que más sufren en circunstancias de inestabilidad como las que vive Honduras, acotó Ferrera al señalar que el punto de partida en el camino del entendimiento consiste en destrabar la parte política.

Una vez que se hayan quitado esos obstáculos será más fácil avanzar en la discusión y debate de otros temas propios de la problemática estructural de Honduras, puntualizó el ex ministro de Finanzas.

En las próximas horas iniciará su labor la misión de exploración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encargada de abrirle el camino a los facilitadores externos que intentarán sentar en la misma mesa a los actores de la crisis política.

Igualmente está por llegar al país el ex mandatario de Guatemala, Álvaro Colom, designado por la Organización de Estados Americanos (OEA), para dirigir las pláticas en torno a la institucionalidad democrática y las reformas a la legislación electoral de Honduras.

El ex aspirante de la Alianza contra la Dictadura, Salvador Nasralla, ha reafirmado que no acepta como un "componedor" a Colom y propuso que la mediación de la crisis postelectoral sea encomendada a la Premio Nobel de la Paz, la guatemalteca Rigoberta Menchú.