De al menos 200 millones de litros al día es el déficit en el suministro de agua

Honduras necesita realizar una inversión no menor a 9,300 millones de lempiras para cumplir con los objetivos propuestos de esta fecha a 2022, en las materias de suministro de agua potable y proyectos de saneamiento.

Los pronósticos dicen que la naturaleza será inclemente este año en similares circunstancias que en los ciclos anteriores, cuando la sequía azotó fuerte y los volúmenes de lluvia cayeron de manera alarmante.

Casi dos millones de personas no tienen acceso a agua potable. Y si cada una de ellas requiere un mínimo de 100 litros diarios para cubrir sus necesidades primarias, significa que el déficit es de alrededor de 200 millones de litros cada 24 horas.

Las poblaciones que cuentan con este servicio no lo reciben de manera regular, sino racionada conforme la disponibilidad que cada vez va en descenso, en lo que se considera una expresión más papable del cambio climático.

En la zona norte el problema tiene las mismas características y las soluciones siguen girando alrededor de la construcción de plantas de tratamiento y de la perforación de pozos, aunque la raíz de la crisis está en la degradación de los recursos de agua, bosque y suelo.

En la región central, específicamente en La Paz, únicamente se produce la tercera parte de la demanda de la población, mientras en Comayagua sus residentes son abastecidos tres veces a la semana, porque la generación de agua no es suficiente.

En la capital, la calamidad no es mínima. El problema de abastecimiento se profundiza. Se estima que cada persona requiere unos 100 litros al día para satisfacer sus necesidades esenciales. Entonces deberían ser suministrados alrededor de 120 millones de litros cada 24 horas.

La más reciente lectura, señala que la Represa Los Laureles apenas llega al 48 por ciento de su nivel y el embalse La Concepción marca el 53 por ciento de su capacidad máxima de operación.

Ese volumen sólo es suficiente para cubrir durante seis meses en promedio las necesidades de agua potable de alrededor de 1.2 millones de personas que viven en la capital.

En la región sur, la falta de agua es crónica. Castiga sin misericordia a los pobladores de Choluteca y de Valle, donde un 80 por ciento del agua servida es captada de la Cuenca de Nacaome.

Se suma una seria realidad: Y es que la explotación de pozos, que es una de las escasas soluciones planteadas por las autoridades locales del sur, están en proceso de quedar secos y otros ya no producen nada.

En oriente se calcula que un 30 por ciento de la población no recibe agua potable y, para no variar, cuando llega el punto más crítico del verano, el agua es abastecida una vez por semana.

La sequía de las fuentes de agua y el alto costo pagado por los consumidores, que muchas veces supera el 500 por ciento, son los componentes de la problemática en el occidente del país.

Honduras necesita realizar una inversión no menor a 9,300 millones de lempiras para cumplir con los objetivos propuestos de esta fecha a 2022, en las materias de suministro de agua potable y proyectos de saneamiento.

Pero mientras la población no acepte que las dificultades de abastecimiento de agua tienen su génesis en la destrucción de los recursos de agua, bosque y suelo, desencadenante del cambio climático, no habrá manera de superar la crisis.