Denuncias sobre acoso laboral y nepotismo han sido una constante en Hospital Escuela

Los pacientes de la principal institución asistencial estatal del país son las principales víctimas de situaciones conflictivas que tienen que ver con el manejo administrativo, nombramiento de personal médico y auxiliar, creación de plazas y otros renglones básicos para los servicios de salud, cuyo acceso sigue siendo injusto, limitado y de baja calidad para la mayoría de los hondureños.

Como siempre ocurre, los pacientes terminarán siendo los más perjudicados por las determinaciones disciplinarias tomadas por las autoridades del Hospital Escuela Universitario contra uno de los especialistas de planta.

El doctor, Denis Chirinos, fue sancionado por ocho días en respuesta a los criterios que él había hecho públicos en contra de los cobros por los servicios prestados en la institución.

Al final, la población pobre que acude al principal establecimiento asistencial público del país se verá menoscabada en sus derechos, porque el suspendido facultativo dejará de atender a un promedio de 35 pacientes diarios que suele evaluar durante su jornada laboral.

No se cuentan en esta relación las valoraciones que Chirinos realiza en el área de urología pediátrica ni las intervenciones quirúrgicas programadas para los pacientes con cáncer de próstata.

La administración del Hospital Escuela todavía no ha informado cómo será cubierta la guardia del doctor Chirinos, quien ha denunciado de frente que la violación a las leyes y a los derechos humanos está a la orden del día en el Hospital Escuela.

También puso al descubierto múltiples los nombramientos irregulares avalados por autoridades de la entidad asistencial, así como el otorgamiento de ajustes salariales selectivos.

Los miembros de la Junta Directiva del Hospital Escuela están en el centro del huracán. La presidenta del Colegio Médico, Suyapa Figueroa, denunció irregularidades en la asignación de plazas y acusó que el gremio que ella representa no fue llamado para dar fe de la transparencia del concurso.

Los médicos organizados sostienen que está en tela de juicio el nombramiento de puestos de dirección del Hospital Escuela, el principal establecimiento asistencial público del país.

No es la primera vez que funcionarios de alta responsabilidad de la institución son objeto de duras críticas, la mayoría dirigidas a la presidenta de la Junta Directiva, Elsa Palou; el ex director, Roberto Esquivel; y el responsable del bloque Materno Infantil, Juan José Galeas.

En 2013 fueron filtrados una serie de documentos sobre el traslado inconsulto de médicos, asignación arbitraria de galenos en jefaturas y la colocación de personal en cargos fantasmas.

En ese tiempo trascendió la contratación de parientes cercanos de autoridades del Hospital Escuela en su condición de consultores, encargados de la división de emergencia o encargados de las clínicas periféricas.

También se conoció que otros doctores fueron favorecidos con plazas dobles en horarios incompatibles; otros galenos, llegaron a funciones sin someterse a concurso y otros profesionales con relación de amistad fueron contratados, a pesar de estar inhabilitados por ser promotores de de mandas contra el Estado.

En 2014, los señalamientos volvieron a ser apuntados a directivos del Hospital Escuela. Un grupo de médicos denunció en esa época diversos casos de nepotismo.

Las inculpaciones de hace tres años estaban referidas al nombramiento caprichoso de amigos y parientes, traslados indebidos, violación a los reglamentos de concurso e irrespeto a los méritos de antigüedad, entre otras situaciones irregulares.

Al cabo, los pacientes de la principal institución asistencial estatal del país son las principales víctimas de situaciones conflictivas que tienen que ver con el manejo administrativo, nombramiento de personal médico y auxiliar, creación de plazas y otros renglones básicos para los servicios de salud, cuyo acceso sigue siendo injusto, limitado y de baja calidad para la mayoría de los hondureños.