Editorial: "Crisis en sector cafetalero"

Es el tiempo de concertar una política que contribuya a potenciar este sector estratégico nacional, a posicionar el café hondureño en los mercados internacionales y ampliar la contribución del rubro con la formación del Producto Interno Bruto Agrícola con un derrame fuerte sobre la economía nacional.

Los productores de café tienen razones de sobra y de peso para haber puesto el grito en el cielo en solicitud de respaldo para la ejecución de acciones que les coloque a salvo del torbellino en que se encuentran.

Todos los males les han caído juntos a los cafetaleros. El precio internacional se ha venido abajo en un 15 por ciento y la crisis política ha incidido en la cancelación de contratos y en la reprogramación de las posiciones en el mercado externo.

Es posible que sean más embrolladas las circunstancias internas que afectan el rubro, dicho sea de paso, uno de los principales renglones de generación de divisas.

Estos apuros no son de solución inmediata, porque están vinculados con varios factores; entre ellos, el estado de la red vial utilizada para el traslado del producto desde las áreas de plantación y recolección de la cosecha hasta los centros de comercialización.

Otra plaga que cae sobre la actividad cafetalera es la fracasada convocatoria de los productores para un millón de plazas generadas para el corte del fruto.

No hay mano de obra disponible para esa tarea. El extremo es tal que ya se ha convertido en una costumbre que los productores recurran a la fuerza laboral de recolectores guatemaltecos y nicaragüenses.

Tenemos consecuencias irreversibles. Solamente en el departamento de El Paraíso, uno de los de mayor vocación cafetalera, la pérdida de la cosecha por la interrupción en la cadena de recolección alcanza el 30 por ciento.

¿Cómo se explica la indiferencia de los hondureños? ¿Por qué razones se niegan los compatriotas en condición de desempleados a tomar una tarea que representaría la cobertura de su sustento diario?

¿Cómo interpretar dicha conducta: Es una manifestación de un patrón de holgazanería en el que somos encajados los hondureños o es una respuesta a condiciones de trabajo inadecuadas e injustas?

El fondo está en atender con inmediatez las pestes que han caído sobre el quehacer productivo del café, pues en la medida en que estos males se agudizan, nuestra economía tiende a desestabilizarse.

Hay que evitar que la actividad cafetalera sea zarandeada por infortunios que ponen en riesgo el proceso de cosecha, corte, distribución, comercialización y exportación del grano.

Es el tiempo de concertar una política que contribuya a potenciar este sector estratégico nacional, a posicionar el café hondureño en los mercados internacionales y ampliar la contribución del rubro con la formación del Producto Interno Bruto Agrícola con un derrame fuerte sobre la economía nacional.