Editorial: Irracionalidad y diálogo

Sólo mediante la exposición de ideas, el intercambio de propuestas y la presentación de comentarios en forma alterna, es que los conflictos pueden ser resueltos y las situaciones caóticas superadas.

Un postulado que tendría que orientar la vida de los hondureños es el que concibe que el diálogo es el arma contra la irracionalidad.

Sólo mediante la exposición de ideas, el intercambio de propuestas y la presentación de comentarios en forma alterna, es que los conflictos pueden ser resueltos y las situaciones caóticas superadas.

Lamentablemente, en nuestra Honduras el entendimiento es una herramienta que hemos dejado de lado. Hemos menospreciado su validez para alcanzar puntos de concordia que nos permitan caminar en dirección hacia nuestros intereses colectivos.

La falta de voluntad de ciertos sectores que siempre se han resistido a despojarse de sus ambiciones particulares, ha predominado sobre todos los empeños puestos para llegar a una genuina reconciliación entre la familia hondureña.

Inveteradamente, las discordias más encarnadas se han presentado en diversos ámbitos que constituyen los pilares de la vida nacional y la piedra angular del progreso del país.

La controversia ha estado latente. Hacemos referencia a los hechos más frescos: Las jornadas de presión de los médicos en formación internos y en servicio social que estuvieron a punto de abandonar, una vez más, las áreas críticas de la red hospitalaria en reclamo de su salario beca.

Y en el devenir educativo, son prolijos los ejemplos. Ahora mismo observamos cómo la Universidad atraviesa por uno de sus períodos de oscurantismo a resultas de la incapacidad de las partes de ingresar en la ruta del razonable entendimiento.

Otra muestra para botón: La dirigencia del transporte amenaza con hacer sonar la trompeta del juicio que significa que han vuelto a su añeja amenaza de paralizar el servicio en demanda de un incremento en la tarifa y del pago del subsidio y del bono gubernamental.

Nuestro quehacer está determinado por continuos disensos, pugnas, disputas, sectarismos y manifestaciones de revanchismo en sus distintos grados.

A los hondureños nos falta volver a nosotros mismos y desarrollar una consciencia de compromiso con el país. Nos hemos desarraigado de nuestra propia tierra y desligadode los principios de una convivencia necesaria para edificar nuestro futuro.

¡Vayamos a la génesis de la tolerancia, del respeto, de la armonía, porque mientras cada sector se empecine en defender su verdad absoluta en el reclamo de sus derechos, estaremos renunciando a tomar para nuestro favor la poderosa herramienta del diálogo, del entendimiento y del raciocinio.