Editorial: "Los efectos irreversibles del cambio climático"

¿No entendemos que el cambio climático es una realidad y que necesitamos ajustar nuestro entorno a dicho fenómeno, porque es un asunto de vida o de muerte?

En carne propia estamos viviendo los cambios bruscos en las condiciones del tiempo. Un día prevalecen las sofocantes temperaturas y, veinticuatro horas después, se forman nubarrones, caen lluvias y soplan vientos fríos y acelerados.

Los expertos han visualizado que durante la temporada de sequía, la naturaleza volverá a ensañarse con todas sus arbitrariedades contra el corredor seco y una porción de la región norte del país.

Encima, es un mal presagio que en menos de tres meses que corren de este año, se haya elevado el número de incendios forestales, particularmente en los alrededores de la capital, cuando ni siquiera hemos llegado a la fase más inclemente del verano.

De un tiempo para acá, se ha mantenido un patrón errático de lluvias, las temperaturas se han elevado sin precedentes y las fuentes de agua han seguido un claro proceso de agotamiento.

Por los mismos eventos, la entrega de agua es más espaciada para quienes están conectados a los sistemas de servicio. La peor partida les toca a los que no tienen suministro regular y que se ven forzados a proveerse del vital líquido por otros medios, a precios exorbitantes.

Nos enfrentamos a una situación calamitosa que se ha vuelto cíclica; sin embargo, no le hemos prestado la atención debida ni tomado las previsiones oportunas.

Nos encontramos ante señales indiscutibles de que el cambio climático está desatando su fuerza apocalíptica y que los hondureños nos encaminamos a una catástrofe si no tomamos acciones inmediatas.

Nuestros recursos de bosque, suelo y agua, están en franco estado de deterioro y de extinción. Somos testigos de cómo nuestro entorno se convierte en un desierto y cómo nos estamos quedando sin fuentes de agua.

Sin embargo, no hemos tomado conciencia que el calentamiento global es una realidad. En sentido opuesto, nos hemos inclinado por guardar una condenable actitud indiferente, conformista, indolente y hasta suicida.

Los vaticinios no son buenos. Si de algo debemos estar conscientes es que si no actuamos de inmediato no podremos sobrevivir ala destrucción de los recursos forestales, la degradación del sueloy la falta de agua.

¿No entendemos que el cambio climático es una realidad y que necesitamos ajustar nuestro entorno a dicho fenómeno, porque es un asunto de vida o de muerte?