Gran avance contra el déficit de la hormona de crecimiento, el drama infantil de Messi

El pequeño paciente se encontró con un panorama de piedras en el camino en la búsqueda de su sueño ideado alrededor de una pelota. Midiendo 1,27 metros a los 9 años, el niño -que ya dejó de serlo- hoy ostenta 1,69 de altura. Lionel Messi, el hombre en cuestión, superó el trance gracias a la intervención médica.

Déficit parcial de hormona del crecimiento. Ése fue el diagnóstico que el endocrinólogo argentino Diego Schwarzstein le presentó a un jovencito diminuto, reservado y que ya mostraba habilidades casi sobrehumanas con el balón de fútbol.

El pequeño paciente se encontró con un panorama de piedras en el camino en la búsqueda de su sueño ideado alrededor de una pelota. Midiendo 1,27 metros a los 9 años, el niño -que ya dejó de serlo- hoy ostenta 1,69 de altura. Lionel Messi, el hombre en cuestión, superó el trance gracias a la intervención médica.

La patología forma parte de las Enfermedades Poco Frecuentes y Anomalías Congénitas. Consiste en la deficiencia de la hormona de crecimiento, una proteína producida por la glándula hipófisis situada en la cara anterior del cerebro. Y así como afecta al mejor futbolista del planeta, la padecen miles de niños en todo el mundo.

El déficit en esta proteína se define como una condición médica que complica diferentes ramas de la vida: desde lo psicológico, emocional y afectivo hasta las posibilidades de inserción escolar o laboral. Incide en cualquier relación social. La detección temprana se vuelve entonces una cuestión esencial para no dejar pasar la oportunidad de un normal crecimiento.

Actualmente hay terapias que permiten alcanzar una talla cercana que se presentaría con una evolución sin condicionantes. Sin embargo, en ocasiones los resultados no son los esperados. En la baja adherencia podría estar una de las principales razones por la que el tratamiento no se corresponde con lo esperado. Es por ello que los especialistas desarrollan nuevas tecnologías para los tratamientos.

Los avances de las terapias medicinales se extienden por todo elmundo y la Argentina no es la excepción. Al país arribó una nueva versión del dispositivo para la aplicación de la hormona de crecimiento recombinante humana, un elemento que promete una serie de mejoras para terminar con la baja adherencia.

Con el fin de facilitar la inyección y de optimizar la adaptación, la novedosa dosis contará con un sistema que envía la información al médico tratante, por lo que éste podrá conocer fehacientemente en qué medida el paciente cumple con el tratamiento que se le indica.

Aplicando dosis preestablecidas de hormona de crecimiento, los datos se guardan en el sistema. De esta manera, se puede evaluar si el paciente está recibiendo bien el tratamiento, administrando las dosis recomendadas y si se realiza la cantidad de inyecciones necesarias. Con la recopilación de toda la información, el especialista puede ajustar el seguimiento y así el paciente obtener un mejor resultado.

"El dispositivo propuesto se convierte en una herramienta muy importante tanto para el médico tratante como para el paciente. A veces, a pesar de un cumplimiento aparentemente adecuado, la respuesta clínica y la expectativa del paciente no son las esperadas", manifestó Mónica Warman, endocrinóloga del Hospital Garrahan de Pediatría S.A.M.I.C.

"Permite asegurar la aplicación terapéutica. Por lo tanto, una eventual falta de respuesta clínica, frente a una situación constatada de cumplimento, obligará al médico, de ser necesario, a volver a evaluar la situación diagnóstica y redefinir o no el abordaje terapéutico en beneficio del paciente. También asegura un estricto control de la veracidad o no de lo transmitido por el adulto responsable a cargo del paciente", agregó la especialista.

La eficacia nace de un estudio observacional que analizó el cumplimiento de los pacientes al tratamiento (medida en cantidad de días en la que se administró la inyección sobre la cantidad de días en la que se la debería haber aplicado), su injerencia en los resultados clínicos y la influencia de factores externos. Se midieron a 1.972 pacientes de una edad mediana de 9,7 años. Luego de un año de tratamiento, el 81,5 por ciento de los evaluados en el estudio ECOS mostró una tasa de adherencia mayor o igual al 80 por ciento.

"Considero que, a partir del control que este dispositivo ofrece, mejorará ampliamente la atención y pronóstico de estos pacientes optimizando todos los recursos humanos, de diagnóstico y seguimiento que habitualmente utilizamos en estas patologías", concluyó Warman.