Las patas de un trilobite resuelven el misterio de las huellas de los mares de hace casi 500 millones de años

Según una reciente investigación publicada en la revista Scientific Reports y dirigida por el investigador Juan Carlos Gutiérrez-Marco (investigador del instituto de Geociencias CSIC-UCM), los Megistaspis (Ekeraspis) hammondi nombre que se le da a esta especie de trilobites, encontrados en el yacimiento marroquí deBiota de Fezouada son diferentes a los anteriormente descubiertos en otros puntos del planeta.

Las patas de un trilobite resuelven el misterio de las huellas de los mares de hace casi 500 millones de años

Un grupo de científicos españoles ha descubierto, en un yacimiento al norte de la ciudad de Zagora (Marruecos), fósiles de trilobites con sus extremidades y partes blandas fosilizadas, algo que ocurre en muy pocos lugares del mundo. Se trata de un invertebrado marino extinto del Paleozoico (hace más de 470 millones de años) y habitaba en la gran mayoría de los mares y océanos de la Tierra primaria.

Según una reciente investigación publicada en la revista Scientific Reports y dirigida por el investigador Juan Carlos Gutiérrez-Marco (investigador del instituto de Geociencias CSIC-UCM), los Megistaspis (Ekeraspis) hammondi nombre que se le da a esta especie de trilobites, encontrados en el yacimiento marroquí deBiota de Fezouada son diferentes a los anteriormente descubiertos en otros puntos del planeta.

Esta disimilitud aparece de varias formas. La primera es el número de patas delanteras, tres en este caso, con respecto a la morfología habitual de estos invertebrados; otra es su forma estructural espinosa y la última el gran tamaño de los trilobites de Marruecos (30 centímetros). Otro factor es el descubrimiento en uno de los tres fósiles de cómo funcionaba el aparato digestivo de esta especie.

Estas características están relacionadas entre sí, debido a la alimentación carroñera del invertebrado. Por ello la modificación de sus patas, la prolongación de su boca (formada por espinas para ingerir en rápidos procesos a la presa) y la digestión en la cavidad superior de su esqueleto son un circuito interrelacionado.

Según Gutiérrez-Marco, "esta diferencia deriva de la hipótesis de que los trilobites encontrados necesitaban extremidades más largas y fuertes para poder escarbar dentro del suelo y buscar a sus presas. Esto es algo inédito". El descubrimiento que ha hecho este equipo ya había sido explorado por el paleontólogo Adolf Seilacher en la década de los 50, aunque el alemán no consiguió convencer a la comunidad científica.

Como resultado de este proceso, aparecen huellas fósiles. Y éstas en su mayoría suelen pertenecer al grupo de las Cruziana. "Ésta es una de las marcas de estos artrópodos más abundantes en torno al antiguo supercontinente de Gondwana durante el Paleozoico inferior", argumenta el informe de los investigadores. Mientras, el sistema de los trilobites de Marruecos produce, al menos, hasta 12 marcas de huella, designando a este grupo como Cruziana rugosa.