Oposición llama a desobediencia civil y gobierno anuncia diálogo amplio y de integración

- Plantean que el diálogo nacional trascienda del campo esencialmente político hacia las materias económica, social y otros órdenes de la vida nacional.

Enero se presenta como un tiempo crítico para consolidar las bases de un diálogo incluyente, sincero y de integración que ilumine la recuperación de la paz.

Esto es así, porque los líderes de la iglesia, de las centrales obreras, de la empresa privada, la academia y la sociedad civil organizada, propugnan por un entendimiento pronto, en aras de restablecer la tranquilidad.

Pero, la llamada oposición contra la dictadura está lejos de enviar un mensaje de conciliación. Sus principales figuras han amenazado con mantener un clima de inquietud, desasosiego y caos e incitado a una "desobediencia civil".

En contraposición, el mandatario reelecto, Juan Orlando Hernández, reafirmó su compromiso de impulsar un encuentro que no solamente involucre a los políticos, sino a protagonistas de otros sectores, tanto nacionales como extranjeros.

El diálogo es uno de los retos planteados para este año, en aras de robustecer la gobernabilidad en Honduras mediante un encuentro sincero y despojado de intereses particulares.

Jerarcas de la Iglesia Católica han advertido que en Honduras hay sectores empecinados en arrebatarle la paz a los hondureños y en perturbar la gobernabilidad.

Está claro que un arreglo entre todos los actores hondureños será posible siempre y cuando los participantes no lleven a la mesa del debate posiciones extremas.

Los analistas locales son de la opinión que la situación del país es compleja, lo que significa que el tiempo de la restauración llegará cuando haya un encuentro desapasionado entre el presidente, Juan Orlando Hernández; el ex gobernante, Manuel Zelaya Rosales; y el ex aspirante, Salvador Nasralla.

Pero, igualmente, es una condición indispensable que los "interlocutores" no den rienda suelta a sus ambiciones personales y que, en su lugar, antepongan los intereses de Honduras.

Se trata de una búsqueda legítima de puntos coincidentes entre todos los hondureños, a fin de evitar una nueva crisis como la generada después de la consulta popular de noviembre.

Y en círculos amplios de opinión pública se ha planteado la conveniencia de hacer que el diálogo nacional trascienda del campo esencialmente político hacia las materias económica, social y otros órdenes de la vida nacional.

Es una oportunidad que debe ser aprovechada para recuperar la tranquilidad, pero igualmente para trazar el rumbo del desarrollo nacional en sentido absoluto.