Pandilleros, policías y militares: ¿Los rostros de la extorsión en Honduras?

Los sujetos detenidos por el referido quehacer pertenecen en un 90 por ciento a maras y pandillas. También han sido capturados por extorsión 23 policías y 6 militares, aunque se cuentan en un número creciente los mismos operadores del sector transporte.

La persecución de los extorsionadores no se detiene.

No puede ocurrir de otra manera. Los grupos que han plantado el terror con base en el cobro del impuesto de guerra se multiplican con rapidez, de tal manera que entre más sujetos de esta calaña son detenidos, más se incorporan a dicho quehacer.

Las amenazas de los extorsionadores siguen generando el cierre definitivo o temporal de instituciones de enseñanza, empresas de transporte, medianos negocios y pequeños emprendimientos.

La fuerza especializada en el combate de esta modalidad criminal, pone de relieve en su informe que ya están desarticulados los grupos de extorsionadores independientes que desarrollaban sus actividades ilegales haciéndose pasar por integrantes de maras y de pandillas.

Diariamente se producen capturas, pero es oportuno entender que la extorsión es un delito arraigado que consolidó sus bases desde 2010, según lo analizado por estudiosos de la asignatura de inseguridad.

Para combatir las estructuras de los cobradores del impuesto de guerra, es obligatorio retomar el control de los centros penales desde donde se originan las instrucciones para la comisión del delito de la extorsión.

No es menos urgente darle seguimiento a lo que sucede en el transporte. Es uno de los sectores más golpeados, porque está infiltrado por extorsionadores disfrazados de conductores y ayudantes.

Las ciudades más afectadas por la invasión de estos vándalos son Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba y El Progreso, coincidentemente las de mayor actividad económica del país.

Los sujetos detenidos por el referido quehacer pertenecen en un 90 por ciento a maras y pandillas. También han sido capturados por extorsión 23 policías y 6 militares, aunque se cuentan en un número creciente los mismos operadores del sector transporte.

Se estima que cada día son detenidos entre dos y tres individuos por su incriminación en el delito que consiste en imponer una cuota monetaria a sus víctimas mediante la intimidación continua.

Durante 2016, los cuerpos especializados dieron captura a 678 individuos dedicados al cobro del impuesto de guerra, de los cuales 88 fueron identificados como cabecillas de estructuras criminales.

Más de 400 casos fueron judicializados y se evitó el pago de casi 64 millones de lempiras. Además, se recibieron cerca de 1,200 denuncias y completaron 6,900 asesorías.

Fieles al discurso del Poder Ejecutivo y del bando oficialista dentro del Congreso Nacional, las autoridades de la Fuerza Nacional Antiextorsión demandan la pronta aprobación de las reformas que califican el cobro del impuesto de guerra como terrorismo.