Las elecciones generales convocadas para este domingo son una nueva cita con la democracia, pero también son una contienda que nos pone en la encrucijada de afianzar nuestro Estado de derecho. La historia política de nuestro pueblo se ha caracterizado por una ardua lucha por la independencia y soberanía, por la defensa de los derechos individuales y sociales y en procura de la justicia social. No hemos sido ni lo somos todavía una democracia perfecta, pero estamos en el camino de mejorar su calidad, aun cuando el camino por recorrer es muy largo. Y es que, en esencia, el concepto de democracia no sólo debe referirse a los aspectos formales de la misma, relativos a la integración y conducción del poder, sino que también debe alentar la participación popular en los fenómenos económicos, sociales y culturales, porque es incuestionable que sin esos supuestos no hay manera de llegar a niveles realmente democráticos. VEA MÁS : ¿Qué debo evitar durante las elecciones Honduras para no cometer delitos? Por eso es que, para que los grandes cambios políticos sean eficaces y perdurables, requieren de un esfuerzo prolongado y perseverante, ya que implican transformaciones sociales, económicas y culturales que no es posible alcanzar de un día para otro. Ya es tiempo que nuestra clase política y la ciudadanía en general tengamos claro que la democracia no sólo consiste en un conjunto de normas e instituciones de carácter electoral: es un complejo sistema político que debe atender integralmente las demandas sociales de la gente. Difícilmente puede darse la democracia en una sociedad con bajos niveles de educación y cultura, con grandes grupos que padecen la pobreza y la marginación y, en suma, en países desiguales como Honduras. Para afianzar la democracia, se requiere de un desarrollo sustentable y equitativo. Por lo consiguiente, en Honduras no podremos aspirar a gozar de un mejor sistema democrático, sin atender las demandas del desarrollo integral del país. El estancamiento económico y la desigualdad social debieron ser preocupaciones de las autoridades salientes y tienen que ser una prioridad en los planes de Gobierno de quienes serán electos este domingo. De lo contrario, la democracia siempre estará en riesgo de sobrevivir y estará latente en el espectro de la ingobernabilidad. Más de seis millones de hondureños estamos convocados para ir a las urnas y trazar el futuro de nuestro país. La incertidumbre, las interferencias en el proceso, los embates contra las instituciones electorales, las maniobras ejercidas desde el Gobierno y la instrumentalización tanto del Ministerio Público como de las Fuerzas Armadas nos colocan frente al desafío de rescatar nuestra democracia y nuestras instituciones. La decisión es nuestra y la voluntad mayoritaria debe ser manifestada en las urnas y respetada por los actores políticos. NOTICIA RELACIONADA : ¿Lunes 1 de diciembre es feriado? Estos empleados tendrán asueto tras elecciones