Estaba previsto que el escrutinio especial diera inicio el sábado; sin embargo, esta tarea fue reprogramada de manera abrupta, en lo que puede ser tildado como un obstáculo más en el accidentado proceso electoral. Y es que, en lugar de traer certidumbre, se ha generado zozobra y se han fabricado muchas dudas acerca de los resultados de las votaciones, mientras personajes oscuros se han enfrascado en agudas contradicciones sobre la declaración de ganadores y de perdedores. Este tipo de manipulaciones es lo que menos le conviene a Honduras, un país polarizado, donde aún está en vilo la declaración de los comicios, en tanto que la institucionalidad electoral y sus autoridades se encuentran en un estado de vulnerabilidad inconcebible. Los ciudadanos de este país hemos acudido en masa a ejercer el sufragio y a depositar nuestro voto de confianza en nuestra endeble democracia. Fueron más los que desaprobaron con su voto el pasado 30 de noviembre las acciones del gobierno Castro-Zelaya y rechazaron la propuesta de la refundación de Honduras. Pero este veredicto expresado por los hondureños en las justas del mes pasado tampoco debería ser tomado por los partidos tradicionales como una justificación para entrar en “maquinaciones” como parece que ocurre. Tristemente, la clase política no aprendió las lecciones de la crisis a que dio lugar la defenestración del expresidente Manuel Zelaya Rosales en 2009, a causa de su torcido objetivo de aferrarse al poder a través de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. Los políticos no rectificaron después de aquella conflictiva reelección consumada en 2017; tampoco interpretaron el mensaje del pueblo en los comicios de 2021, cuando la mayoría de los hondureños depositaron un voto de descalificación para el régimen nacionalista de Juan Orlando Hernández. Y hace apenas unas semanas, los hondureños le dieron un voto de castigo al discurso socialista e ideologizado de Libre, cuya candidata ha acumulado apenas el 19 por ciento del capital electoral, un poco más de 600,000 votos. Tanto nacionalistas como liberales se han proclamado ganadores de la contienda del 30 de noviembre. Unos y otros han retado a contrastar las actas electorales que dicen tener en sus manos; y para no perder la costumbre, se han apropiado de una narrativa de discriminación, impregnada de soberbia y de ceguera por la altivez. MIRA: Exfiscal revela qué buscaría Johel Zelaya con consejeras del CNE y aboga por juicio político Antes de que se produzca la declaratoria de los comicios, esta parvada de políticos ya habla de la conformación de la Junta Directiva del Congreso Nacional y de la repartición de las Secretarías de Estado y de otros cargos públicos. Los observadores locales y los veedores externos han demandado la no contaminación del recuento de sufragios, para los efectos de que las elecciones sean “creíbles”, que se respete la voluntad popular y que se rescate la institucionalidad. ¡Que así sea! No debe haber cabida para los politiqueros que se burlen del poder del pueblo. ADEMÁS : ¿Por qué se retrasó el escrutinio especial de actas en el CNE?