Honduras ha enfrentado por décadas un problema estructural en su mercado laboral, manifestado en la persistente brecha entre los salarios promedio pagados y el salario mínimo establecido anualmente.

Esta brecha se amplió significativamente en 2008, cuando un ajuste del 100% en el salario mínimo, impulsado más por razones políticas que técnicas, creó un desfase entre lo que las empresas podían pagar y las expectativas legales.

Este desajuste ha impactado negativamente en la competitividad y en las contrataciones formales, exacerbando las dificultades en el mercado laboral.

La llegada de la pandemia de covid-19 agravó aún más esta situación. La economía mundial se paralizó, obligando a muchas empresas e industrias a cerrar permanentemente, y Honduras no fue la excepción. Este contexto empujó a numerosos trabajadores hacia la informalidad.

Hoy en día, más del 75% del empleo en Honduras es informal, lo que presenta desafíos significativos en términos de protección social, acceso a beneficios laborales, recaudación fiscal y equidad en el trabajo.

Un análisis detallado revela que el 69 % de la brecha entre los salarios promedio y el salario mínimo ocurre en micro y pequeñas empresas, muchas de las cuales se ven forzadas a operar en la informalidad.

Es crucial desarrollar una estrategia de formalización que no solo beneficie a los emprendedores hondureños, sino que también fomente la creación de más empleos formales en el país.

Para abordar esta situación, se requieren varias medidas clave. En primer lugar, es fundamental simplificar la administración en el proceso de formalización de las empresas y en los trámites cotidianos que deben realizar.

Además, ofrecer incentivos financieros o fiscales temporales a las empresas que formalicen a sus empleados puede estimular la transición de la informalidad a la formalidad.

También es necesario mejorar la provisión de servicios públicos, como salud, seguridad social, educación e infraestructura, para recuperar la confianza de los contribuyentes y promover el pago de impuestos.

De igual manera, es necesario alinear el sistema educativo y de profesionalización con las demandas del mercado global, asegurando una mano de obra competitiva y preparada. Implementar programas de aprendizaje y capacitación continua también contribuirá a la mejora del mercado laboral.

Por tanto, resolver los problemas del mercado laboral en Honduras requiere un enfoque coordinado entre el sector privado, los trabajadores y el Gobierno. Es imperativo implementar medidas que no solo mejoren las condiciones de empleo, sino que también creen un entorno en el que las empresas puedan crecer de manera sostenible.

En el contexto globalizado del siglo XXI, la discusión debe centrarse en cómo las decisiones políticas y económicas pueden posicionar a un país para atraer o repeler inversiones. Honduras debe decidir en qué lado de esta ecuación quiere estar para asegurar un futuro próspero y equitativo.