Un desgarrador registro de audio de las comunicaciones con la torre de control expone los instantes finales de la tripulación a bordo del jet privado que sufrió el accidente aéreo el domingo 1 de noviembre en una zona residencial del condado de Palm Beach, en Florida, Estados Unidos, dejando un saldo de nueve personas fallecidas.
La desesperada llamada de emergencia desde la cabina
Las grabaciones de radio revelan la rapidez con la que se deterioró la situación a bordo mientras la aeronave descendía a una velocidad alarmante.
En medio del caos, la piloto al mando emitió una alerta máxima: "¡MAYDAY, MAYDAY! ¡Estamos descendiendo 10.000 pies por minuto!".
Instantes después, declaró estado de emergencia por sobrevelocidad: "¡Estamos en una condición de sobrevelocidad, descendiendo a 20.000 pies por minuto!".
Desde tierra, los controladores aéreos intentaron mantener el apoyo constante.
Ante la gravedad, la voz en cabina reflejó la inminencia del impacto: "Nos vamos a estrellar contra el suelo, 72 Bravo Delta".
Antes de perder la señal, la tripulación exclamó con desesperación: "¡Mira afuera! ¡Mira afuera! ¡Nos vamos a estrellar!".
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Una joven promesa de la aviación iba en los mandos
La investigación confirmó que Nathalia Filgueiras, una aviadora de 20 años y de origen brasileño, copiloteaba la aeronave siniestrada durante el accidente aéreo en Florida.
Según información de Clarín, la joven trabajaba para la firma Upper Jets y acumulaba más de 1.300 horas de vuelo tras obtener su licencia a los 17 años.
Con una gran pasión por la aeronáutica inculcada por su padre, Filgueiras solía destacar con orgullo su precoz carrera: "La gente me dice: 'Oh, no sabes conducir', y yo les respondo: 'Sí, pero sé volar'".
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó que los nueve ocupantes de la aeronave perdieron la vida de forma instantánea.
Impacto devastador y causas bajo investigación
El jet privado involucrado en el accidente aéreo cubría la ruta entre el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom (Texas) y las Bahamas cuando precipitó en el sector de Cresthaven, Florida.
Testigos presenciales compararon la caída de la estructura con el impacto de un misil, generando una gigantesca bola de fuego y un profundo cráter en el pavimento.
Los datos de seguimiento indicaron que la aeronave registró una velocidad vertical superior a los 32.000 pies por minuto antes del impacto.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) y la Administración Federal de Aviación (FAA) lideran las pesquisas para esclarecer el origen del siniestro.
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