La justicia brasileña retuvo en el país a Agostina Párez, una abogada argentina de 29 años, luego de que realizara gestos racistas y utilizara la palabra “mono”, considerada discriminatoria, en un bar del barrio de Ipanema, en Río de Janeiro. Mientras avanza el proceso judicial, las autoridades le colocaron una tobillera electrónica y le retuvieron el pasaporte para impedir que abandone Brasil. El hecho quedó registrado en una grabación que se viralizó en redes sociales, donde se observa a la profesional gritando la palabra “mono” y realizando gestos racistas en las afueras del establecimiento. El incidente ocurrió durante una discusión por el pago de la cuenta, según informaron medios locales. Párez, quien también se desempeña como influencer y reside en Santiago del Estero, Argentina, había viajado a Brasil para disfrutar de unas vacaciones junto a amigas. Sin embargo, su estadía se vio abruptamente interrumpida luego de que un empleado del bar la denunciara por insultos y expresiones discriminatorias. La policía local informó que el trabajador presentó una denuncia formal tras el altercado, lo que derivó en la intervención de la Justicia brasileña. Como medida cautelar, las autoridades dispusieron la retención del pasaporte de la abogada y la colocación de una tobillera electrónica. Brasil prohíbe el uso de palabras racistas En Brasil está prohibido usar palabras racistas. La legislación del país considera el racismo como un delito grave, tipificado en la Ley 7.716/1989, que sanciona conductas discriminatorias por motivos de raza, color, etnia, religión u origen nacional. El uso de expresiones racistas puede derivar en penas de prisión y multas, especialmente cuando se dirige contra una persona o un grupo específico. Además, la Constitución de Brasil establece que el racismo es un crimen imprescriptible y no sujeto a fianza, lo que refuerza la severidad del castigo. En años recientes, la justicia ha ampliado la interpretación de estas normas para incluir insultos raciales en espacios públicos, redes sociales, eventos deportivos y medios de comunicación. Las autoridades brasileñas reiteran el llamado a respetar las leyes locales y recuerdan que cualquier persona que sea víctima o testigo de expresiones racistas puede denunciar ante la policía o el Ministerio Público. MIRA ADEMÁS: Elsa Hermelinda, la niña de 10 años que murió en brazos de su padre al salir de la iglesia