Tres exmiembros de alto rango de las Fuerzas Armadas de Honduras fueron trasladados al Centro Penitenciario de Támara, ubicado en Francisco Morazán. Los acusados son el general en condición de retiro Romeo Vásquez Velásquez, el exsubjefe militar Venancio Cervantes Suazo y el excomandante del Comando de Operaciones Especiales Carlos Roberto Puerto Fúnez.
Los tres enfrentan cargos relacionados con la muerte de Isy Obed Murillo, un joven fallecido en 2009 tras recibir un disparo mientras se encontraba en los alrededores del Aeropuerto Toncontín en Tegucigalpa. El incidente ocurrió en el contexto del retorno del expresidente Manuel Zelaya Rosales al país, tras el golpe de Estado de ese año.
La transferencia de los exmilitares desde los juzgados se realizó bajo estrictas medidas de seguridad. Fueron trasladados en una unidad conocida como Black Mamba, escoltados por múltiples patrullas policiales y militares.
Antes de su traslado, Romeo Vásquez Velásquez ofreció declaraciones en las que calificó el proceso como una “persecución política” y alertó al pueblo hondureño sobre lo que él considera un gobierno autoritario.
"Vienen con la idea de acusarnos a nosotros por una persecución política. El pueblo hondureño debe estar convencido de que estamos frente a una dictadura, no debemos dejar que se siga fortaleciendo", expresó el general en retiro a través de Noticieros Hoy Mismo.
La decisión de que Vásquez y los otros dos oficiales fueran trasladados a Támara fue un cambio repentino por parte de las autoridades del Poder Judicial, quienes inicialmente habían determinado llevarlos al Primer Batallón de Infantería.
Por su parte, el Ministerio Público calificó las acciones de las Fuerzas Armadas de 2009 como "brutalmente desproporcionadas", destacando que los militares dispararon indiscriminadamente contra manifestantes desarmados.
Según las investigaciones, este caso no fue aislado, sino que fue planificado bajo órdenes directas de los imputados.

