Cada fin de semana, frente al Hospital Escuela, en Tegucigalpa, Distrito Central, el sonido de una máquina de cortar cabello se convierte en símbolo de esperanza. José Trejo, un barbero profesional que sufrió un accidente que le dejó una discapacidad permanente, ha decidido transformar su dolor en una acción solidaria.

Lo anterior porque el joven barbero regala cortes de cabello a pacientes, familiares y personas de escasos recursos que llegan al Hospital Escuela.

Según relató Trejo a noticiero Hoy Mismo de TSi, perdió la movilidad de su brazo izquierdo en diciembre del año pasado, cuando era zurdo y su vida laboral parecía haber llegado a su fin.

Sin embargo, se reinventó aprendiendo a cortar con la mano derecha y, desde entonces, ha dedicado sus sábados y domingos a brindar un servicio gratuito que él llama "cortes de amor".

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"El barbero del Hospital Escuela"

Aunque su diagnóstico médico no ofrece esperanzas de recuperación, José confía en que un milagro es posible. Por eso, como parte de su agradecimiento a Dios, instaló una pequeña estación bajo una carpa frente al hospital.

Con ayuda de voluntarios y donaciones, atiende a decenas de personas cada jornada. "Hemos llegado a hacer hasta 75 cortes en un solo día", relató, con una mezcla de humildad y satisfacción.

De igual manera, Trejo también sueña con ingresar a las salas del Hospital Escuela para atender a pacientes que, como él en su momento, no pueden levantarse de una camilla.

"Cuando estuve internado, necesité un corte de cabello y nadie pudo dármelo. Ahora quiero ser yo quien brinde ese gesto", afirmó con una gran convicción.

Fátima, estilista y aliada solidaria

A su lado trabaja Fátima, una joven estilista que viaja cada fin de semana desde San Juancito, Francisco Morazán.

Ella se encarga de atender a las mujeres que no pueden costear un servicio de belleza.

"Ellas me dicen cómo quieren el corte, y yo se los hago con gusto. Esto es una obra de amor", dijo con una sonrisa, mientras acomoda sus herramientas.

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Fátima y José representan una dupla comprometida con su comunidad.

No solo ofrecen cortes de cabello, sino que también reparten alimentos como tamales y refrescos, brindando un momento de dignidad y alivio a quienes esperan noticias de sus seres queridos en el hospital.

Un gesto que inspira

Lo que empezó como un acto de fe y superación personal se ha convertido en una red de apoyo humano.

Cada fin de semana, José y Fátima no solo mejoran la apariencia de quienes atienden, sino que también fortalecen el espíritu de quienes los rodean.

Su labor ha sido reconocida por quienes ya los conocen como los ángeles del Hospital Escuela.

Bendiciones a su labor

Mientras tanto, las redes sociales se volcaron con mensajes de admiración y gratitud hacia José Trejo, el barbero hondureño que, pese a su discapacidad, ofrece cortes gratuitos frente al Hospital Escuela.

Usuarios destacaron su nobleza y compromiso, señalando que "el que menos tiene, es el que más da", y pidieron bendiciones para su vida y su negocio.

Muchos también lo felicitaron por brindar una oportunidad a otros jóvenes para sumarse a esta labor solidaria.

Algunos internautas recordaron que Trejo lleva tiempo realizando esta obra humanitaria, y desearon que su brazo sea sanado y su esfuerzo recompensado.

"Dios le bendiga, joven, por su gran amor hacia las personas que más lo necesitan", comentó una usuaria. El gesto del barbero ha tocado el corazón de muchos, convirtiéndolo en ejemplo de entrega y esperanza para el país.

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