En las últimas horas, el pulso entre el bipartidismo (Partido Nacional y el Partido Liberal) se intensificó para definir quién controlará la presidencia del Congreso Nacional en el período 2026-2030, un cargo clave para ordenar la agenda legislativa y marcar el equilibrio político del país.
Según analistas políticos, la disputa dejó de ser simbólica y de discursos o de declaraciones públicas, sino que se trata de una batalla aritmética: quién logra reunir los 65 votos necesarios para tomar las riendas del Legislativo.
Bipartidismo debate la presidencia del CN
Tras la declaratoria de las elecciones generales por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el Congreso será integrado por 49 legisladores del Partido Nacional, 41 del Liberal, 35 de Libre, dos del Pinu y uno de la Democracia Cristiana.
En ese escenario, cada bancada cuenta, cada alianza pesa y cada silencio delata negociaciones que avanzan lejos del micrófono.
Partido Nacional fija líneas y perfila aspirantes
Dentro del Partido Nacional, los nombres que concentran mayor respaldo para presidir el Legislativo son Tomás Zambrano, Marco Midence y Carlos Ledezma.

La dirigencia azul es clara en un punto: la presidencia no está en negociación, aunque no se descarta una junta directiva con participación liberal como fórmula para consolidar mayoría.
El jefe de bancada nacionalista, Tomás Zambrano, llamó a construir una agenda entre todos los partidos y a abrir el Congreso al diálogo y la rendición de cuentas, mientras exigió a Libertad y Refundación (Libre) a aceptar el resultado de las urnas.
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Liberalismo dividido, pero en busca de unidad
En el Partido Liberal, el escenario es más movedizo. Se mencionan gestiones de diputados como Marlon Lara y Yuri Sabas para tejer alianzas, incluso con sectores de Libre. También mencionan a Iroska Elvir.

El diputado liberal Jhosy Toscano insistió en la necesidad de cerrar filas:
“Estamos construyendo la unidad del Partido Liberal. No podemos hablar de ser una opción política si hay división en la casa. Tenemos que limar asperezas; le apostamos a la unidad”.
Desde otra orilla liberal, el alcalde de San Pedro Sula y presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal, Roberto Contreras, marcó distancia de cualquier entendimiento con Libre y pidió orden interno:
“Los 41 diputados del PL deben llegar a un consenso sobre el apoyo a la presidencia de la Cámara Legislativa que le correspondería al Partido Nacional. Nunca estaré de acuerdo con alianzas con Libre”.
Contreras reconoció además la fragmentación interna y dejó abierta la puerta a una redefinición del liderazgo partidario si así lo deciden las bases.
'Quien consiga 65 votos debe ser respetado'
La designada presidencial electa María Antonieta Mejía puso el énfasis en la regla clave del juego legislativo:
“Independientemente de que sea liberal, nacionalista o de Libre, quien tenga la capacidad de conseguir los 65 votos deberá ser respetado. Esta vez no habrá imposición”.
Mejía advirtió que la próxima presidencia del Congreso enfrentará retos de fondo, incluida la revisión de la Ley Orgánica, para frenar abusos de poder y reordenar el funcionamiento legislativo.
En las próximas semanas, la aritmética de los 65 votos dirá quién gana el control del Legislativo.
Desde la Sociedad Civil
El expresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), Eduardo Facussé, se refirió al escenario político en el Congreso Nacional, asegurando que la oposición es mayoría dentro del Legislativo.
Facussé señaló que el Partido Nacional tiene una línea definida de no alcanzar acuerdos con Libre, mientras que el Partido Liberal se convierte en el fiel de la balanza, con la responsabilidad de negociar de forma unida con la fuerza política que esté dispuesta a respaldar reformas estructurales.

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