El Ministerio Público (MP), a través de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), dio un nuevo golpe a la Mara Salvatrucha (MS-13) tras ubicar y desmantelar un búnker subterráneo en el municipio de Omoa, Cortés, donde se almacenaban drogas, armas y municiones.
La operación fue ejecutada por el Centro Antipandillas Transnacional (CAT) de la ATIC, en coordinación con el Equipo Fiscal Contra el Microtráfico de Drogas y Asociaciones para Delinquir, como parte del seguimiento a investigaciones relacionadas con estructuras criminales que operan en la zona norte del país.
¿Qué encontraron en el búnker de la MS-13?
De manera preliminar, las autoridades informaron sobre el hallazgo de:
- Importantes cantidades de droga.
- Armas de fuego.
- Municiones.
- Indumentaria policial.

El escondite estaba ubicado en una zona montañosa de difícil acceso, específicamente en la localidad de Vida Nueva, a unos 25 kilómetros de Omoa. La operación continúa en desarrollo y cuenta con el apoyo de la Policía Militar del Orden Público.
Evidencias vinculadas a fuga en bus
Según el Ministerio Público, este hallazgo estaría relacionado con una megaoperación antidroga ejecutada previamente por la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO) y la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN).
En ese operativo se decomisaron fuertes cargamentos de droga y armas; sin embargo, miembros de la estructura criminal lograron huir a bordo de un bus que presuntamente transportaba evidencias. Parte de ese material habría sido trasladado al búnker recientemente descubierto.
El Ministerio Público reiteró que no dará tregua a los grupos criminales dedicados al narcotráfico, asesinatos y otros ilícitos, y anunció que continuará con las investigaciones para ubicar otros sitios utilizados por la MS-13 para esconder dinero, armas y droga en caletas o búnkeres.
¿Cómo opera la MS-13 en Honduras?
Según la Secretaría de Seguridad, la Mara Salvatrucha (MS-13) opera en Honduras mediante un esquema de control territorial en barrios y colonias específicas, donde impone reglas internas, vigila movimientos y ejerce presión sobre residentes y comerciantes.
Su presencia se basa en una estructura jerárquica que incluye líderes regionales, “palabreros” y miembros operativos encargados de ejecutar órdenes, muchas veces coordinadas incluso desde centros penales.
Una de sus principales fuentes de financiamiento es la extorsión a transportistas, pequeños negocios y empresas, cobros que suelen realizarse de forma periódica bajo amenazas.
Según las autoridades, la MS-13 también mantiene conexiones transnacionales con estructuras en otros países de Centroamérica y Estados Unidos, lo que facilita la movilidad de sus integrantes y el flujo de recursos.
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