Los cambios de clima en Honduras pueden aumentar el riesgo de diversas enfermedades, desde dengue y chikungunya hasta infecciones respiratorias y cuadros de deshidratación, advirtió el médico epidemiólogo Kenneth Rodríguez.

El especialista explicó que las lluvias, las altas temperaturas y el descenso de la temperatura tienen efectos distintos en la salud de la población.

Por ello, recomendó adoptar medidas preventivas de acuerdo con las condiciones climáticas y prestar especial atención a los niños menores de cinco años y a los adultos mayores.

Rodríguez señaló que las lluvias favorecen la acumulación de agua en recipientes, patios y otros espacios, donde se reproducen los zancudos transmisores de enfermedades como el dengue, el zika y la chikungunya.

Ante este escenario, aconsejó evitar los criaderos de mosquitos y protegerse de la lluvia cuando sea necesario realizar actividades al aire libre.

Por otra parte, las altas temperaturas pueden provocar deshidratación y poner en peligro la vida de las personas, especialmente cuando no consumen suficientes líquidos o permanecen durante mucho tiempo bajo el sol.

Calor y frío aumentan los riesgos para la salud

El epidemiólogo recomendó utilizar ropa fresca durante los días calurosos, mantenerse hidratado y protegerse de la exposición directa al sol. También aconsejó usar paraguas cuando las condiciones lo requieran.

También alertó sobre los efectos de las bajas temperaturas, que pueden agravar problemas respiratorios y aumentar las complicaciones en personas vulnerables.

“Cuando hay frío o bajas temperaturas, como las que de repente estamos experimentando actualmente, trae enfermedades de tipo respiratorio, afectaciones del aparato respiratorio, tanto altas como bajas”, explicó.

Entre las afecciones que mencionó figuran los resfriados comunes, las exacerbaciones de cuadros asmáticos, la bronquitis y, en casos más graves, la neumonía.

El médico advirtió que estas complicaciones pueden poner en peligro la vida si no reciben atención oportuna.

Ante las temperaturas frescas, recomendó utilizar ropa abrigada y evitar la exposición prolongada al frío y a las corrientes de aire.

Además, pidió proteger especialmente a los niños menores de cinco años y a los adultos mayores, quienes requieren mayor atención ante los cambios de temperatura.

“Hay que cuidar a nuestros niños menores de 5 años, adultos mayores y recordar que la prevención es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros”, concluyó el epidemiólogo.

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