El general Ramiro Muñoz, presidente de la Comisión Interventora del Sistema Carcelario en Honduras, anunció que al menos dos cárceles localizadas en zonas urbanas serán cerradas próximamente como parte del proceso de modernización penitenciaria impulsado por el gobierno.

Esa decisión responde al deterioro de las instalaciones y al impacto que su localización genera en la vida urbana, las que están localizadas en Trujillo, Colón, en el litoral Caribe, y en La Esperanza, Intibucá, en el occidente del país.

"Si usted ha ido a Trujillo, mire las condiciones. Esa cárcel no debió existir hace 100 años. Está construida de adobe. Lo mismo ocurre con La Esperanza, en Intibucá", declaró Muñoz, al referirse al mal estado estructural y la inseguridad que representan estos centros.

Además, cuestionó que las restricciones a los privados de libertad afecten también a los ciudadanos, debido a las medidas de seguridad impuestas en las zonas céntricas donde se localizan los presidios.

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Infraestructura y uso futuro de los recintos

Al respecto, Muñoz planteó que los terrenos de estas cárceles que serán cerradas, generalmente propiedad de las alcaldías, podrían transformarse en museos u otros espacios productivos.

"Invirtamos en convertir esas 'escuelas del crimen' —que decían en otro tiempo— en lugares productivos", afirmó Muñoz sobre los terrenos en los que están las cárceles que serán cerradas.

Su propuesta incluye recuperar espacios históricos, como el antiguo penal de La Ceiba o el de Puerto Cortés, para convertirlos en sitios turísticos o culturales que reflejen la memoria histórica del sistema penitenciario.

Reubicación estratégica de reclusos

Por otro lado, el general Muñoz explicó que los internos están siendo reubicados según su perfil delictivo.

"Mandar a Támara a miembros de la MS y la 18 creaba conflicto. Ahora los separamos: la MS fue trasladada a La Tolva y la 18 a Ilama, ambos bajo régimen de máxima seguridad", puntualizó.

Y es que la antigua sección de máxima seguridad en Támara albergará ahora a narcotraficantes y miembros de estructuras criminales como "Los Aguacates" y "Lios Chirizos".

Además, un nuevo módulo en Támara, con capacidad para más de mil privados de libertad, recibirá a los internos con mayor peligrosidad provenientes de otros centros.

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Régimen estricto para máxima seguridad

En tanto, Muñoz recalcó que los reclusos bajo este régimen no tienen derecho a visitas conyugales ni familiares.

"No tienen acceso a comunicación como los demás. Las llamadas ahora están controladas", aseguró.

Según Muñoz, el nuevo enfoque busca eliminar excusas para la violencia interna.

"Si se matan entre ellos, se aplicarán medidas fuertes. Este sistema ya no está para amotinamientos ni reyertas", advirtió.

Situación de la cárcel de Mocorón

Por otro lado, con respecto a la cárcel de Mocorón, el general Muñoz informó que aún no hay instrucciones para su reapertura o rehabilitación.

"No han iniciado a construir nada. Mientras no se inicie, no podré decir absolutamente nada", indicó.

Sistema penitenciario en cifras

Según el Instituto Nacional Penitenciario (INP), la población de las cárceles de Honduras en 2025 asciende a 19,229 personas en los 25 centro penitenciarios.

De ese total, el 94 % son hombres y el 6 % mujeres. El 55 % de los privados de libertad ya ha recibido sentencia condenatoria, mientras que el 45 % permanece en prisión preventiva.

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