Durante la homilía dominical, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez exhortó a la feligresía a reconocer y seguir la voz de Jesús, el Buen Pastor, en medio de un mundo saturado de ruidos, imágenes y mensajes que muchas veces promueven superficialidad, evasión y consumismo.
"Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen", recordó el cardenal al comenzar su reflexión.
Explicó que la voz de Jesús es cercana, no grita, no adula, no promete falsos paraísos; al contrario, es una voz que libera y da sentido a la vida.
Cardenal Rodríguez pide distinguir la voz del Señor
Rodríguez advirtió sobre la dificultad de distinguir la voz del Señor en un contexto marcado por la alienación, el materialismo y la ambición de poder.
"La voz de Jesús no manipula ni instrumentaliza a nadie. Es la voz de la verdad, la que nos hace libres", afirmó.
También subrayó que Jesús conoce personalmente a cada una de sus ovejas y que ese conocimiento implica amor profundo e íntimo.
"El que ama a alguien se empeña en afirmar lo valioso que es para él. Amar es decirle a la persona amada: 'quiero que tú existas'”, expresó, destacando que abrirse al amor de Cristo despierta la vida interior y lleva a una existencia en plenitud.
Durante el mensaje, el cardenal hizo un llamado especial a vivir la fe con responsabilidad, destacando que seguir a Jesús es comprometerse con un mundo más justo y solidario. En el marco del Año Jubilar de la Esperanza, invitó a los creyentes a reorientar su vida, teniendo a Cristo como referente definitivo.
El cardenal pide más vocaciones sacerdotales
También recordó que este domingo la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, e instó a orar por más vocaciones sacerdotales, matrimonios santos y vidas consagradas.
"Dios sigue llamando, pero la pregunta es si estamos dispuestos a responder", expresó.
Finalmente, el cardenal Rodríguez animó a los presentes a renovar su confianza en el Buen Pastor y a repetir con fe las palabras del salmo: “Tú, Señor, eres mi pastor, nada me falta… Aunque pase por valles de tinieblas, no tengo miedo, porque tú vas conmigo”.
La homilía concluyó con una bendición especial a las madres en su día y palabras de gratitud por el liderazgo espiritual de los papas Francisco y León XIV.
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