El asesinato de Irasema Chávez, una joven de 32 años, permaneció durante más de una década como uno de los casos sin resolver más impactantes de Arlington, Texas, Estados Unidos.
En enero de 2012, las autoridades encontraron a Chávez sin vida dentro de su apartamento. La víctima recibió más de 100 puñaladas, un ataque que conmocionó a la comunidad por la violencia con la que ocurrió.
Los investigadores descubrieron que la vivienda no tenía señales de entrada forzada, por lo que sospecharon que la víctima conocía a la persona que ingresó al lugar.
Una de las principales pistas apareció en la escena del crimen: una pequeña gota de sangre que no pertenecía a Irasema. Sin embargo, durante años los detectives no lograron determinar a quién correspondía ese rastro.
Genealogía genética reveló identidad de sospechosa
La investigación tomó un nuevo rumbo cuando el FBI decidió reabrir el caso y aplicar genealogía genética forense, una herramienta que permite encontrar posibles vínculos familiares mediante perfiles de ADN.
El análisis llevó a los investigadores hasta Mayira Velázquez, una mujer que había sido amiga de Iracema desde la infancia. Ambas crecieron en Nuevo León, México, y años después emigraron a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.
Las dos mujeres terminaron viviendo en Arlington, Texas, a pocos kilómetros de distancia, sin imaginar que sus historias volverían a cruzarse por un hecho trágico.
Los detectives obtuvieron una muestra de ADN de un utensilio que Velázquez había desechado y la compararon con la sangre encontrada en el apartamento de Chávez. El resultado confirmó que ambas muestras coincidían.
Arrestan a Mayira Velázquez tras 14 años del crimen
Catorce años después del asesinato, las autoridades arrestaron a Mayira Velázquez y la acusaron de asesinato capital por la muerte de Iracema Chávez.
El caso se convirtió en un ejemplo de cómo los avances tecnológicos pueden transformar investigaciones que durante años permanecieron estancadas.
Una evidencia aparentemente pequeña permitió reconstruir la historia y acercar justicia a la víctima.
La investigación también reveló el vínculo entre ambas mujeres: una amistad que nació durante la infancia y terminó relacionada con uno de los crímenes más violentos registrados en Arlington.
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