El caso de Irma Hernández Cruz, maestra jubilada y taxista de 62 años secuestrada el 18 de julio en el centro de Álamo, Veracruz, ha tomado un nuevo rumbo tras recientes declaraciones que contradicen la versión oficial del gobierno estatal.
Secuestro y difusión de video intimidatorio
Hernández conducía el taxi con registro 554 cuando fue privada de su libertad. Horas después, comenzó a circular un video en el que aparecía de rodillas, con un chal blanco, rodeada de hombres armados y con chalecos tácticos.
En la grabación, la maestra, visiblemente afectada, envió un mensaje a otros conductores: “Mi nombre es Irma Hernández Cruz, manejo el taxi 554. Compañeros taxistas, con la mafia veracruzana no se juega. Paguen su cuota como debe de ser... o van a terminar como yo”.
Días después, su cuerpo fue hallado sin vida, lo que generó conmoción entre familiares, colegas y la comunidad veracruzana.
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Contradicciones en la causa de muerte
A más de dos meses del crimen, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, declaró en conferencia de prensa que Hernández murió de un infarto mientras estaba en manos de sus captores.
Según “el doctor que hizo la necropsia, la maestra fue violentada, después de ser violentada desgraciadamente padeció un infarto”, afirmó.
Sin embargo, la Fiscalía mexicana sostiene que la docente falleció como consecuencia de actos de tortura, una versión que refuerza la gravedad del caso y aumenta la presión sobre las investigaciones.
De momento, cuatro personas permanecen detenidas por secuestro agravado, mientras las autoridades aseguran que las pesquisas continúan.
El caso mantiene en alerta a taxistas y comunidades de la región, quienes exigen justicia y mayor seguridad ante el incremento de la violencia en Veracruz.
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