El analista hondureño, Olban Valladares, enfatizó la falta de enfoque integral al tiempo que criticó la carencia de políticas públicas sostenibles, en torno a las recientes decisiones del gobierno relacionadas con la intervención de seguridad en Catacamas, Olancho, y la propuesta de construir una cárcel en Mocorón, en la Mosquitia, departamento de Gracias a Dios.

En ese sentido, Valladares recordó los resultados de un estudio realizado hace años que identificó al consumo de alcohol como la causa del 72 % de los actos violentos en Olancho, desmintiendo la imagen de un pueblo "primitivo y violento".

Según el analista, trayendo la comparación a la actualidad, la crisis en la región está relacionada con la disputa territorial por el narcotráfico, un problema que, en su opinión, no ha sido abordado adecuadamente.

"En vez del alcohol, se introdujo la disputa de territorios del narcotráfico. Eso es lo que está ocurriendo en Olancho, pero el gobierno todavía no nos ha indicado cuáles son las políticas preventivas para esto. La lucha contra el narcotráfico debe ser de toda la sociedad, no solo del gobierno", afirmó en entrevista para noticiero Hoy Mismo, de TSi.

'Necesitan hospitales, no cárceles'

Entretanto, la decisión de construir una cárcel de máxima seguridad en La Mosquitia fue duramente criticada por Valladares, quien señaló que esta medida afecta el hábitat de las comunidades indígenas misquitas y contradice compromisos internacionales de Honduras.

El analista indicó que el proyecto refleja una falta de consulta previa y evidencia el desinterés gubernamental por las verdaderas necesidades de la región.

"En la Mosquitia, por Dios santo, no les alteren la vida. Esa gente necesita hospitales, mejores vías de comunicación, teléfonos… no cárceles. El gobierno debe cambiar su enfoque y trabajar en una cultura diferente", apuntó.

'El gobierno debe escuchar al pueblo'

Valladares concluyó sus declaraciones haciendo un llamado a la presidenta Xiomara Castro para que priorice políticas inclusivas y escuche las necesidades reales de la población.

"Doña Xiomara, usted es la directora de la orquesta. Escuche al pueblo y detenga las decisiones que minan su gestión. Honduras necesita educación y políticas preventivas, no medidas radicales sin consulta," puntualizó.

La intervención en Olancho y la polémica en la Mosquitia evidencian desafíos críticos en las políticas de seguridad del país, mientras crece la presión para que el gobierno adopte un enfoque integral y participativo.

Protestas y descontento en La Mosquitia

La reacción de las comunidades misquitas ha sido contundente. Manifestantes protestaron frente al V Batallón de Infantería en Mocorón, rechazando el proyecto carcelario.

"Es lamentable que pretendan construir una cárcel en territorios ancestrales. No lo permitiremos," afirmó Avilés Murphy, líder del Consejo Territorial de la Federación de Indígenas Nativos, refiriéndose al rechazo colectivo que representa a 23 comunidades de la zona.

La intervención en Catacamas: un operativo masivo

En paralelo, más de 200 efectivos policiales y tres unidades especializadas Black Mamba se desplegaron en Catacamas tras un enfrentamiento ocurrido durante un velorio.

Según el secretario de Seguridad, Gustavo Sánchez, el operativo busca desarticular estructuras criminales responsables de la violencia reciente en la región.

"Hemos incautado ya 18 armas de fuego y se trabaja en conjunto con el Ministerio Público para procesar a los responsables", informó Sánchez.