La Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) informó sobre dos sismos consecutivos registrados en el sector de Omoa, departamento de Cortés, al norte de Honduras, lo que mantiene en alerta a las autoridades y a la población de la zona. El primer movimiento telúrico ocurrió la tarde del martes 20 de enero, con una magnitud de 4.2 y una profundidad de apenas 1 kilómetro. El epicentro se localizó en el Caribe hondureño, a unos 8 kilómetros de Omoa. Horas después, en la madrugada del miércoles 21 de enero, Copeco registró un segundo sismo de magnitud 3.7, con una profundidad de 3 kilómetros, ubicado a 16 kilómetros del mismo municipio costero. #COPECO Informa:Esta madrugada de miércoles 21 de enero se registró un sismo de magnitud 3.7, con profundidad de 3 km, localizado en el Caribe hondureño, a 16 km de Omóa, Cortés. pic.twitter.com/VL5oPxnOga— Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias (@copecogob) January 21, 2026 Sismo de 5.7 registrado el 12 de enero con nueve réplicas Estos eventos se suman al sismo de magnitud 5.7 registrado la noche del pasado 12 de enero, el cual alcanzó una intensidad fuerte y se sintió con mayor fuerza en San Pedro Sula, Choloma y Omoa, especialmente en las aldeas de Cuyamel y Corinto en este último municipio. Tras ese evento principal, las autoridades contabilizaron al menos nueve réplicas ese día, con magnitudes entre 3.0 y 3.5. De acuerdo con los reportes oficiales, los daños se limitaron a grietas en algunas viviendas y calles, sin que se registraran pérdidas humanas. Sin embargo, los especialistas recomiendan mantener la vigilancia y reforzar las medidas de prevención. ¿Continuarán los sismos? Esto dice Copeco El sismólogo de Copeco, Mario Valdez, advirtió que continuarán los movimientos telúricos de igual o mayor magnitud debido a una secuencia sísmica asociada a la falla Isla del Cisne, un sistema tectónico activo ubicado en el Caribe hondureño. El experto explicó que estos fenómenos responden al movimiento constante entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica, lo que provoca una liberación progresiva de la energía acumulada. A nivel internacional, distintos países del continente también reportaron ese mismo día movimientos telúricos, entre ellos México, Estados Unidos, Colombia y Chile, lo que confirma la actividad sísmica constante en la región. Ante este escenario, Copeco reiteró el llamado a la población a identificar zonas seguras, preparar mochilas de emergencia y atender únicamente la información oficial, como parte de las recomendaciones básicas ante sismos. ¿Qué es la falla de la Isla del Cisne? Conocida científicamente como la Zona de Falla Transformante de las Islas del Cisne, es una gigantesca fractura en la corteza terrestre que se extiende a lo largo del fondo marino en el Mar Caribe. Esta estructura constituye una parte fundamental del límite tectónico entre la placa de Norteamérica y la placa del Caribe, funcionando como una especie de costura donde ambas masas de tierra se deslizan lateralmente una frente a la otra. Geográficamente, se localiza al norte de Honduras, extendiéndose desde la fosa de las Caimán hacia el oeste hasta conectar con el sistema de fallas del Motagua en territorio continental de Guatemala y el norte de Honduras. El movimiento predominante en esta falla es de tipo transcurrente o de desgarre lateral izquierdo, lo que significa que los bloques de la corteza se desplazan de forma horizontal en sentidos opuestos. Esta interacción constante acumula una enorme cantidad de energía que se libera periódicamente en forma de potentes sismos, como el ocurrido en enero de 2018, en febrero de 2025 y enero de 2026, los cuales suelen sentirse con fuerza en toda la costa norte hondureña e incluso en el interior del país. Las propias Islas del Cisne son en realidad la manifestación superficial de este proceso geológico, pues emergen de una cresta o cordillera submarina formada por la compleja deformación y el levantamiento de rocas en los puntos donde la falla se curva o se ramifica. Debido a su ubicación y naturaleza, esta zona es considerada uno de los puntos de mayor vigilancia sísmica en la región, ya que el desplazamiento anual de aproximadamente dos centímetros entre las placas asegura que la falla permanezca en un estado de actividad constante y sea el motor principal de la sismicidad en el Caribe hondureño. TE PODRÍA INTERESAR: ¿Qué ocurre en los alrededores del CN que obligó a reforzar la seguridad y cerrar accesos?