La grande y hermosa reforma fiscal de Trump no pinta nada bien para Honduras, solo impone un panorama sombrío, porque de aprobarse en el senado el 3.5% al que le dio luz verde la cámara baja, diezmará la economía de más de 500 mil hogares que reciben remesas de sus familiares en Estados Unidos, según el instituto nacional de estadísticas (INE).
“Es un impuesto grosero y cualquier porcentaje que sea afectará a los hogares y a la economía en general”, advirtió Rolando Alvarenga, expresidente de la Federación de Cámaras de Comercio (Fedecámaras).
De igual forma el director del Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh), Mauricio Díaz Burdett, considera que es un tema complejo porque impacta directamente en los hogares, y dificulta aún más la reducción de la pobreza.
¿Cómo impactará el impuesto a las remesas?
Este impuesto disminuiría el ingreso de divisas y aceleraría más la depreciación del lempira frente al dólar.
Si aprueban el 3.5%, Honduras estaría dejando de percibir alrededor de 360 millones de dólares, de los 10,260 millones que el Banco Central de Honduras (BCH) proyecta para este año 2025. Esto se traduce en 9,300 millones de lempiras menos para los hogares.
“Si eso se divide en los 3 millones de personas que dependen de las remesas significa que cada familia tendría un impacto de 3,000 lempiras al año, explicó Santiago Herrera, gerente de política económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep).
Si el senado estadounidense sube el impuesto a 5% representaría un impacto superior a los 500 millones de dólares, unos 13,000 millones de lempiras.
Además del impuesto a las remesas, la reforma fiscal también elevará los pagos que hacen los migrantes por permisos de trabajo, solicitudes de asilo o por recibir menores no acompañados.
El proyecto establece que los permisos de trabajo tendrán un costo de 550 dólares, las solicitudes de asilo, refugio o estatus de protección temporal como el TPS, pasará de 250 a 1,000 dólares. Por recibir a un menor no acompañado pasaría de 1,000 a 3,500 dólares, detalló el coordinador del observatorio de las migraciones, César Castillo.
Según el INE, cada hondureño envía un promedio de 346 dólares, equivalente a 8,500 lempiras mensuales en remesas, monto que podría disminuir con esta reforma.
Desde el gobierno de la presidenta Xiomara Castro rechazan el impuesto al asegurar que significa una doble tributación para los trabajadores migrantes qué laboran en esa nación.
¿Qué pasará ahora?
Por ahora solo queda que el gobierno hondureño busque negociar para frenar el impuesto sobre este gravamen.
Sin embargo, hay una alta probabilidad que los senadores aprueben la gran y hermosa ley de Trump, ya que el Partido Republicano tiene mayoría.
Si los cálculos no le fallan, el presidente estadounidense podría salir ganando y tener en sus manos la aprobación del paquete de reformas fiscales antes del 4 de julio, Día de la Independencia de los Estados Unidos.
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