En la actualidad, son numerosos los casos de personas que fallecen fuera del país. Ante esta dolorosa situación, sus familiares optan por repatriar sus restos como un acto de amor y para darles el último adiós en su tierra natal.

Sin embargo, este proceso implica cumplir con una serie de requisitos legales y protocolos sanitarios, además de coordinar el traslado del cuerpo por vía aérea.

Los procesos inician de inmediato en el país donde la persona falleció. Asimismo, para coordinar la repatriación, se deben realizar algunos trámites en la embajada u oficina consular de su nación de origen, y esto puede demorar algunos días.

Una vez que se desarrolla este paso, las autoridades y familiares coordinan el traslado aéreo del cuerpo hasta su país de origen para su velorio, honras fúnebres y cristiana sepultura.

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Trasladar un cuerpo desde un país a otro es un acto de bondad para darle cristana sepultura al fallecido.

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¿Cómo viaja un cuerpo en un avión comercial?

En medio de todo este proceso, surge la inquietud: ¿cómo es que viaja un cadáver en un avión comercial? Y es que los traslados no son en aeronaves privadas, sino que a través de aerolíneas, como si se tratase de un pasajero más.

Antes de que el cadáver pueda emprender vuelo, debe se cumplir con:

  • El cuerpo tiene que estar embalsamado. Es decir, que se le cambia la sangre por un líquido que lo va a conservar durante el viaje a miles de pies de altura.
  • Luego, va en una caja de metal sellada, en muchas ocasiones de zinc soldado, para que no salga nada de líquidos u olores.
  • Asimismo, esa caja va dentro de un ataúd de madera.
  • Sumado a ello, todo esto viene dentro de otra caja especial para que pueda viajar en el área de carga del avión.

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El cuerpo viaja como carga, pero con un código especial "HUM" que refiere a restos humanos. También, se le asegura muy bien, sin nada encima, en la bodega del avión donde vuelan los pasajeros.

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También trae su respectiva documentación

El cadáver de la persona viaja con toda la documentación legal que se extendió en el país de su fallecimiento. Entre ella figura:

  • Acta de defunción.
  • Certificado de embalsamamiento que extiende la funeraria.
  • Un permiso que es como el pasaporte para viajar. Es por ello que hace su último viaje como un pasajero más, pero sin asiento.

Una vez que llega al país de destino, lo esperan sus familiares, quienes deben trasladar el cadáver a una funeraria para poderlo alistar nuevamente para así velarlo y poderle dar el último adiós antes de sepultarlo.

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¿Cuánto puede costar el traslado de un cuerpo?

Según registros en la web, el traslado aéreo de una persona fallecida en el extranjero puede costar entre 6,000 y 15,000 dólares, aunque el precio varía según el país de origen, el destino y los servicios contratados.

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Así luce la repatriación de cuerpos vía aérea.

En rutas de larga distancia, la repatriación puede superar los 35,000 dólares, de acuerdo con estimaciones de empresas funerarias especializadas.

El costo total incluye la preparación del cuerpo, el embalsamamiento, el ataúd especial para transporte internacional, los permisos sanitarios, la documentación y el traslado aéreo.

Cada caso requiere una cotización específica, ya que las aerolíneas y las funerarias establecen tarifas según la distancia y las condiciones del servicio.

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