El subteniente de aviación de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), Cristhian Álvarez, de 27 años, rompió el silencio y compartió el doloroso testimonio sobre la muerte de su esposa, Stephany Lucero Elvir, ocurrida en julio de 2025 en la playa de Omoa, Cortés, norte de Honduras.

Durante su participación en el programa Frente a Frente, bajo el tema “en este Miércoles Santo, hay historias que transforman vidas… hoy es un buen día para compartir la tuya”, el oficial relató el impacto que tuvo su esposa en su vida personal y espiritual.

Su esposo, una luz para el camino a Dios

“Yo crecí en una familia católica, mis tíos siempre me daban la enseñanza, posteriormente cuando estaba en el colegio agarré el vicio de la bebida y a veces fumaba, yo bebía bastante… tenía una vida desordenada… me aparté de los caminos de Dios, aunque yo ya la conocía”, expresó.

Álvarez aseguró que su esposa representó un punto de inflexión en su vida. “Cuando yo conocí a mi esposa que en paz descanse, siento que fue un cambio en mi vida, ella fue una luz que puso Dios en mi camino para mi conversión y volver al evangelio”, relató.

El militar también recordó cómo su relación lo alejó de los excesos. “Cuando empecé de novios dejó de andar bebiendo y de fiestas, solo me dedicaba a ella y íbamos a la iglesia”, dijo.

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El día de la boda: Cristhian Álvarez y su esposa Lucerito.

¿Cómo fue el día que perdió a su esposa por un rayo en Omoa?

La tragedia ocurrió pocos días después de su boda. “Nos casamos el 27 de julio, el 30 nos fuimos de luna de miel a Roatán… luego regresamos y salimos con la familia para Omoa”, narró.

En la playa, mientras la mayoría se bañaba, Stephany decidió quedarse fuera del mar. “Dijo que no iba a bañarse porque le estaba dando alergia la sal… estaba oscuro, como que quería llover”, recordó.

Minutos después, un rayo impactó cerca del lugar. “Escuchamos un trueno… veo que cae una luz… sentimos electricidad en el agua… cuando llegamos a ella, estaba sangrando de la nariz”, relató.

“La llevamos a una clínica, pero ya no presentaba signos de vida”, lamentó el teniente.

Hoy, Álvarez asegura que su fe lo mantiene en pie y que la memoria de su esposa sigue guiando su vida.

Sigue firme en su fe tras la pérdida

Tras perder a su esposa, el subteniente encontró refugio en la fe y decidió fortalecer su vida espiritual. “Luego que la perdí, realicé un curso de lector; actualmente sirvo en la iglesia Cristo Resucitado en Loarque, en la capital”, expresó.

El oficial aseguró que este proceso marcó un cambio profundo en su vida. “Me gusta acercarme más a Dios y leer las Sagradas Escrituras. Dejé los vicios; yo era bastante alcohólico, frecuentaba mucho los bares”, relató.

Asimismo, recordó el papel que su esposa desempeñó en su transformación personal. “Stephany fue un ángel, cumplió su misión en la tierra. Su muerte fue algo natural, fue algo poderoso lo que le quitó la vida”, manifestó.

Con serenidad, también expresó su aceptación ante lo ocurrido. “Dios lo dio y Dios lo quitó, me siento bastante fortalecido”, afirmó, al tiempo que citó el ejemplo bíblico de Job y su fe inquebrantable: “Bendito sea el nombre de Dios”.

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