El comisario Cristian Nolasco, de la Policía Nacional de Honduras, relató en una entrevista exclusiva para La Pregunta, de El Informativo del Mediodía de HRN, los dramáticos momentos vividos durante un enfrentamiento con un grupo de personas fuertemente armadas en Catacamas, Olancho, al oriente del país.
Este incidente ocurrió el jueves de la semana pasada, cuando el comisario Cristian Nolasco junto a su equipo policial se encontró en una situación de alto riesgo al enfrentarse a un grupo de hombres que intentaron desarmarlo, mientras él trataba de controlar una situación potencialmente mortal.
Al respecto, Nolasco explicó que la decisión de grabar lo que estaba ocurriendo no fue impulsiva, sino una medida de precaución para dejar constancia de los hechos, temiendo que no se le creyera más tarde.
"La decisión de grabar surgió porque, segundos antes, estuve a punto de perder la vida", relató el comisario a HRN.
Según su testimonio, tras un primer forcejeo con uno de los hombres, el enfrentamiento se intensificó cuando este intentó arrebatarle el fusil.
Es así que en un tenso forcejeo, Nolasco logró recuperar su arma después de un intento fallido de desarme. "Tuve que forcejear con él para evitar que me quitara el fusil por completo", explicó.
A medida que la situación se complicaba, Nolasco señaló que, en el momento más crítico, su vida estuvo en juego cuando uno de los hombres intentó recargar el arma, mientras el comisario mantenía su posición de defensa.
"Lo único que evitó que me disparara fue que yo neutralizara la situación", aseguró.
Un contexto de violencia y drogas
El comisario también detalló las circunstancias que rodearon el enfrentamiento. El grupo de hombres estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas, lo que aumentaba la peligrosidad de la situación.
"Habían pasado 48 horas en vela, consumiendo alcohol y drogas, tras la muerte de un familiar", explicó Nolasco, quien sabía que estaba enfrentando a personas altamente volátiles.
El enfrentamiento ocurrió en las cercanías de una iglesia, un contexto que complicó aún más la situación, ya que, como relató Nolasco, "al mirar hacia adentro de la Iglesia, vi a muchas personas armadas, pero no salieron en ese momento".
En medio de la confrontación, las instrucciones del comisario Cristian Nolasco a otros oficiales eran claras, aunque, según indicó, no todos los policías presentes estaban dispuestos a actuar debido al temor generado por la violencia de los involucrados.
Además, según su relato, durante el operativo, varios oficiales no cumplían con las órdenes debido al miedo, lo que generó aún más presión sobre Nolasco para mantener el control de la situación.
"Algunos policías no me querían cumplir las instrucciones. No sabían qué hacer o estaban con miedo", explicó, agregando que esto se sumaba a la presión de enfrentarse a una situación impredecible y muy peligrosa.
El desafío de ser líder
Por otra parte, el comisario también reflexionó sobre el liderazgo que implicaba su rol. Con 24 años de experiencia en la Policía, Nolasco es consciente de las complejidades de su posición, especialmente en áreas de alto riesgo como Catacamas, una región conocida por su conflictividad.
"He estado en las Fuerzas Especiales desde que comencé mi carrera policial", explicó, subrayando la importancia de la formación y la cercanía con los oficiales para lograr buenos resultados en la reducción de la violencia en la zona.
Sobre el enfrentamiento
El enfrentamiento comenzó cuando Nolasco recibió una alerta sobre un grupo de aproximadamente 50 personas fuertemente armadas, que estaban bloqueando una calle frente a una posta policial en la ciudad.
Al llegar al lugar, el comisario se dio cuenta de que se trataba de la familia Amador, un grupo conocido por su vinculación con el crimen organizado. Aunque desconocía la identidad de los involucrados en ese momento, Nolasco reconoció rápidamente la gravedad del contexto. "Me di cuenta de que era la familia Amador y que había un grupo de personas civiles con armas", relató.
Uno de los individuos, según Nolasco, fue particularmente desafiante, incluso sugiriendo que el comisario se retirara si valoraba su vida y la de su familia. Sin embargo, el líder policial no vaciló y, en un acto de firmeza, respondió: "Ustedes pierdan, porque yo soy la Policía".
Esta actitud, afirmó Nolasco, fue crucial para no ceder ante las amenazas. La situación empeoró cuando los hombres intentaron cruzar en contravía con sus vehículos, algo que Nolasco les advirtió que no podían hacer. Sin embargo, no se detuvieron, lo que llevó al comisario a tomar una decisión crucial para la seguridad del lugar.
Apoyo institucional
A medida que la tensión aumentaba, Nolasco recibió el apoyo crucial de la dirección de la Policía Nacional. El director de la institución, al conocer los detalles del enfrentamiento, respondió de inmediato enviando apoyo aéreo y terrestre a la zona.
"En pocas horas ya tenía 200 hombres armados aquí, de todas las direcciones", detalló Nolasco, quien agradeció el respaldo que recibió tanto de su jefe como de sus compañeros en la institución.
Este respaldo resultó determinante para evitar un desastre mayor. Según Nolasco, el operativo había estado a punto de convertirse en un enfrentamiento mortal en masa. "Sabíamos que estábamos enfrentando una situación de homicidio múltiple inminente", afirmó, resaltando la rapidez con que se desplegaron los refuerzos para controlar la situación.
Grabar para asegurar la verdad
Durante el enfrentamiento, Nolasco optó por grabar con su teléfono móvil. "Sabía que si no grababa, no me iban a creer", comentó el comisario, quien temía ser injustamente investigado o incluso destituido.
A pesar de los intentos de difamación en su contra por parte de algunos medios locales, Nolasco insistió en que la grabación era la única forma de garantizar que su versión de los hechos fuera tomada en cuenta.
Al concluir su relato, el comisario Nolasco enfatizó su compromiso con la justicia y la ley. A pesar de los riesgos personales y las amenazas, Nolasco expresó su determinación de seguir luchando por el bienestar de la comunidad.
"Recuerdo siempre el lema de mi formación: 'Hacer justicia, aunque el mundo perezca'", subrayó, reafirmando su compromiso con el deber y la legalidad.

