Con emotivas palabras de fe, esperanza y gratitud, familiares, amigos, feligreses y colegas despidieron al pastor de la Iglesia Cristiana Ágape y máster catedrático del Departamento de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Franklin David Del Cid.
El religioso falleció el pasado 8 de octubre por un presunto infarto en la ciudad de Tegucigalpa. Sus restos serán sepultados este domingo 11 de octubre en un cementerio de la capital.
Durante el culto de despedida, los asistentes recordaron a Del Cid como un hombre de fe, generoso, amoroso y solidario, cuya vida dejó una huella tanto en su congregación como en las aulas universitarias.
La ceremonia estuvo marcada por mensajes de consuelo y recuerdos de su servicio a Dios y al prójimo.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando compartieron un video con imágenes de su ministerio, entre ellas escenas de bautismos en agua y momentos que reflejaban su compromiso con la iglesia.
En la grabación, el pastor se presentaba con estas palabras: “Mi nombre es Franklin David Del Cid, soy el pastor de la Iglesia Cristiana Ágape”.
UNAH lamenta la muerte del catedrático Franklin David Del Cid
La Facultad de Humanidades y Artes de la UNAH también expresó su pesar por el fallecimiento del docente, a quien reconoció por su dedicación a la enseñanza y sus aportes a la formación de generaciones de estudiantes.
“Su dedicación a la enseñanza y contribución a la formación de generaciones de estudiantes dejan una huella en la comunidad universitaria”, destacó la facultad en su mensaje de condolencias.
La institución extendió su solidaridad a los familiares, amistades, colegas y estudiantes del catedrático durante este momento de duelo.
Familiares y amigos destacan su legado de fe y servicio
Las muestras de cariño también llegaron a través de mensajes de personas cercanas, quienes recordaron a Del Cid como un hombre de Dios que dedicó su vida a servir a los demás.
Una de sus familiares expresó su solidaridad con la familia y destacó el legado que deja el pastor: “El legado que deja mi tío de fe, servicio al prójimo y amor permanecerá en nuestros corazones y en las vidas de todos aquellos a quienes tuvo el privilegio de bendecir”.
Por su parte, Juan Ramón Rivera Zelaya lo recordó como un amigo, compañero de fe y gran ser humano, cuya ausencia dejará un vacío entre sus seres queridos y la congregación.
“Hasta pronto viejo amigo, goza en la presencia del Amado”, escribió en su mensaje de despedida.
Así, entre recuerdos, oraciones y expresiones de cariño, la comunidad cristiana y universitaria honró la memoria de Franklin David Del Cid, cuyo legado permanecerá en las personas que conocieron su vocación de servicio, su compromiso con la enseñanza y su amor por la fe.
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