A pocos días de asumir la presidencia, Donald Trump ha comenzado a implementar una de sus promesas de campaña más controversiales: realizar la mayor deportación en la historia de Estados Unidos, afectando entre 15 y 20 millones de migrantes.
En las últimas 24 horas, el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) llevó a cabo 308 arrestos de inmigrantes irregulares, algunos con antecedentes por delitos graves como homicidio y abuso sexual infantil, según confirmó el zar de la frontera, Tom Homan, en una entrevista con Fox News.
Honduras ante el desafío del retorno masivo
Ante este panorama, Honduras se enfrenta a un desafío significativo: cómo recibir a cientos de deportados en medio de condiciones de pobreza, desigualdad y falta de oportunidades.
El comisionado Miguel Martínez Madrid, director de Comunicación Estratégica de la Policía Nacional, subrayó la necesidad de adaptarse rápidamente. Durante una entrevista en el programa Detrás de la Noticia de Radio HRN y TSi, expresó:
El comisionado destacó que la Policía Nacional, en conjunto con otras instituciones, ya está formulando estrategias para enfrentar los retos que traerá consigo el retorno de migrantes deportados, con especial atención en la prevención de delitos y la protección de la población.
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Más allá del control: un enfoque integral
Por su parte, Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, hizo un llamado a abordar el problema de manera integral. En su intervención, enfatizó que no se debe estigmatizar a los migrantes deportados, muchos de los cuales emigraron en busca de una vida mejor:
Ayestas señaló que la marginación y la discriminación hacia los sectores más vulnerables agravan la desigualdad social y económica en Honduras, lo que contribuye directamente a los problemas de inseguridad.
Destacó la importancia de la educación, la salud y el acceso a una vida libre de violencia para los retornados, además de la necesidad de generar oportunidades de empleo y condiciones dignas de vida.

Efectos de las políticas migratorias en Estados Unidos
El endurecimiento de las políticas migratorias también está afectando a las llamadas "ciudades santuario" en Estados Unidos, como Chicago, lo que aumenta la cantidad de deportaciones incluso en áreas donde anteriormente los migrantes podían encontrar cierto nivel de protección.
Ante esta realidad, Ayestas subrayó que se avecina una oleada significativa de hondureños deportados, lo que requiere esfuerzos coordinados entre el gobierno, la empresa privada y las instituciones sociales para enfrentar la situación:

