Las nuevas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) revelan una desaceleración económica moderada en el crecimiento económico de las economías emergentes y en desarrollo, con una previsión de 4,3 % para 2024, que disminuirá a 3,7 % en 2025 antes de repuntar levemente a 3,9 % en 2026.
El informe, titulado Perspectivas de la economía mundial, destaca también el estancamiento que persiste en América Latina y el Caribe, con un crecimiento regional proyectado en apenas 2,0 % para el próximo año.
Para el caso de América Latina, países como México registrarán una contracción del -0,3 % en 2025, mientras que Brasil apenas alcanzará un 2,0 % ese mismo año.
En contraste, Asia emergente y en desarrollo se mantiene como el motor del crecimiento global, con India liderando las previsiones al alcanzar un 6,2 % en 2025 y un 6,3 % en 2026.
La desaceleración económica, según el FMI
La economía mundial enfrenta un nuevo ciclo de desaceleración económica, tras un breve periodo de crecimiento modesto pero estable. Según el informe de Perspectivas de la economía mundial (WEO) de abril de 2025, los pronósticos de crecimiento global han sido revisados a la baja en medio de un entorno de incertidumbre sin precedentes y tasas arancelarias que no se veían desde hace un siglo.
A ello se suma una inflación general que continúa bajando, aunque a un ritmo más lento del previsto.
Dado esto, el FMI advierte que los riesgos están claramente inclinados hacia un deterioro de las condiciones globales. La escalada en las tensiones comerciales, junto con la falta de claridad en las políticas económicas, podría frenar aún más el crecimiento y desencadenar una contracción financiera severa.
Los más afectados
Las economías emergentes serían las más afectadas, ante posibles salidas de capital y un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras.
En este contexto, el organismo recomienda a los países adoptar medidas coordinadas que refuercen la cooperación internacional y corrijan los desequilibrios estructurales internos.
El informe destaca la necesidad de políticas que enfrenten los desafíos demográficos, fomenten la participación laboral femenina y mejoren la integración de migrantes y refugiados.
Además, advierte que la caída de la asistencia internacional puede comprometer el desarrollo de los países de bajos ingresos y generar mayor malestar social.
¿Cómo afectaría a Honduras?
Por su parte, Sergio Zepeda, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), advirtió que los datos reflejan "una brecha estructural que se sigue ampliando entre las regiones dinámicas de Asia y las rezagadas de América Latina, que no logran traducir estabilidad macroeconómica en un crecimiento sostenido e inclusivo".
Al respecto, Zepeda agregó que "en el caso de Honduras, el bajo crecimiento de la región limitará las posibilidades de expansión de sectores clave como las exportaciones y las remesas, lo cual puede poner presión adicional sobre el mercado laboral y el consumo interno, especialmente en un contexto de restricciones fiscales".
De igual modo, el FMI también proyecta que los países de bajo ingreso tendrán un mejor desempeño relativo, pasando de un crecimiento del 4,0 % en 2024 a un 5,2 % en 2026, lo que sugiere una recuperación incipiente impulsada por la mejora en términos de intercambio y la expansión de sectores primarios.
No obstante, Zepeda advirtió que esa mejora en las cifras "no debe interpretarse como una recuperación consolidada", ya que los riesgos globales como el endurecimiento de las condiciones financieras, la volatilidad geopolítica y los efectos del cambio climático podrían revertir rápidamente estas tendencias positivas.

