La crisis en el sistema educativo hondureño se ha profundizado debido a la deserción escolar, un fenómeno que ha alcanzado niveles alarmantes en la última década, ya que la falta de infraestructura, la escasez de docentes y las dificultades económicas de las familias son algunos de los principales factores que contribuyen a este problema.
Según datos recientes obtenidos por Diario Matutino, de HRN, la deserción escolar ha aumentado en un 4 %, lo que representa aproximadamente 72 000 niños y jóvenes fuera del sistema educativo.
En ese aspecto, el exsecretario de Educación, Marlon Escoto, advirtió que esta situación se ha venido agravando en los últimos cuatro años.

"El 4 % de deserción escolar en Honduras, frente a una matrícula de 1.8 millones de estudiantes, representa una pérdida significativa. Durante el año, algunos alumnos se retiran por diversas razones que no siempre son académicas", señaló Escoto.
Y es que los departamentos de Cortés y Francisco Morazán son los más afectados, concentrando el 30 % de la deserción escolar en el país.
En los últimos cinco años, al menos 75,000 jóvenes no han logrado completar la educación secundaria, lo que compromete sus oportunidades de futuro.
Factores económicos y migración: causas clave de la deserción
Uno de los principales factores que impulsa la deserción escolar en Honduras es el nivel socioeconómico de las familias. Muchos adolescentes entre 14 y 16 años prefieren trabajar en lugar de estudiar.
Al respecto, el presidente del Colegio de Profesores de Educación Media, Joel Navarrete, indicó que "los adolescentes comienzan a trabajar, ya sea en un empleo formal o con algún vecino que les paga. Ven la remuneración económica como un incentivo y deciden abandonar la escuela".
Actualmente, más de 625,000 niños y jóvenes en Honduras trabajan y generan ingresos, lo que impacta negativamente en su permanencia en las aulas.
La migración también juega un papel crucial en la deserción escolar. Wilson Paz, director de Migración, explicó que "muchos niños y adolescentes abandonaron la escuela para reunirse con sus familias en el extranjero. Sin embargo, algunos han sido retornados y la Secretaría de Educación trabaja en su reinserción educativa".
Impacto de la situación regional y la violencia
Entretanto, el docente investigador Rubén Darío Paz señaló que la deserción escolar en Honduras tiene diversas aristas, incluyendo la migración y la violencia urbana. "Cada día muchas personas abandonan el país buscando mejores oportunidades.
Además, la violencia en la periferia de nuestras ciudades también desmotiva a los estudiantes a continuar en la escuela". Paz propuso estrategias regionales para enfrentar el problema, considerando la realidad económica de cada región.
"En el occidente de Honduras, durante la cosecha de café, hay más niños trabajando que adultos. En la Mosquitia, la pesca de langosta también interrumpe la educación de muchos niños".
Propuestas para enfrentar la crisis educativa
Por otro lado, la especialista en educación Daysi Coello subrayó la necesidad de regionalizar el calendario escolar y adecuar la oferta educativa según las condiciones productivas de cada zona.
"Es fundamental actualizar constantemente a los docentes en metodología y dominio científico, pues el conocimiento evoluciona día a día", afirmó.
Coello también advirtió sobre los efectos negativos de la pandemia del Covid-19 en la educación hondureña.
"Los niños que ingresaron a primer grado durante la pandemia volvieron al sistema sin haber adquirido competencias lectoras ni habilidades matemáticas. Esto ha provocado un desánimo generalizado entre los estudiantes, que se sienten frustrados y desmotivados".
La falta de acción ha llevado a que la cooperación internacional, que en muchos casos ha apoyado más la educación hondureña que el propio sistema oficial, se aleje del país.
"El hecho de que un niño no sepa leer ni comprender lo que lee lo aleja completamente del deseo de aprender", concluyó Coello.
Un problema latente
El incremento en la deserción escolar en Honduras representa una crisis que requiere una respuesta urgente y coordinada entre el gobierno, las instituciones educativas y la sociedad civil.
Mientras los niños y jóvenes sigan abandonando las aulas, el futuro del país estará en riesgo. La adecuación del calendario escolar, la inversión en infraestructura, la capacitación docente y el apoyo económico a las familias son medidas clave para reducir la deserción y garantizar el derecho a la educación para todos los hondureños.

