Son problemas que han sido abordados desde la óptica de la demagogia y del populismo, no a la luz de políticas para crear desarrollo económico y equidad social.
Tristemente, no hemos escuchado de la propia voz de nuestros candidatos a la Presidencia las propuestas encaminadas a abordar una de las situaciones más agudas: la economía informal que hoy día representa el 44 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Según investigaciones de la empresa privada y de la academia, la tasa de empleo informal sobrepasa el 80 por ciento; es decir, ocho de cada diez trabajadores se encuentran en actividades sin contrato, con bajos niveles de productividad y sin protección social.
Economía informal en Honduras
Esta cruda verdad está íntimamente ligada con la ausencia de políticas que le hagan frente a la desaceleración económica y a la pobreza que arrastra a siete de cada diez personas.
La desocupación y el desaliento laboral nos refleja, igualmente, como un país con una enorme desigualdad social. Los hondureños se ven obligados a emigrar hacia la economía informal en la medida en que las circunstancias lo permiten o, en el peor de los casos, a sobrevivir como sea.
La zona occidental es la que muestra la mayor concentración de hondureños que se ganan la vida por cuenta propia, seguidos de las poblaciones nucleadas en el oriente, el sur y en el Valle de Sula.
¡Qué deshonra! Pero así es: ocupamos el segundo lugar en América Latina en cuanto a la tasa de informalidad laboral más alta; para ser precisos, alcanza a 80 de cada cien personas.
No es un secreto que Honduras lidera la informalidad económica en América Central. También es una realidad que se traduce en la pérdida de alrededor de 50,000 millones de lempiras anuales en concepto de impuestos, lo que pone de manifiesto el rezago social y el letargo económico en un país que va a menos en todos los órdenes.
Factores que afectan a Honduras
Estamos clasificados en el bloque de los países más frágiles frente a la arremetida de la pobreza, el desempleo, la informalidad laboral, el debilitamiento del Estado de Derecho y la inestabilidad política.
Demandamos, entonces, que los candidatos a la Presidencia de la República le expliquen al pueblo hondureño cuáles son sus propuestas para responder al fenómeno de la informalidad que se expande y que devora a la economía formal.
¿Acaso estos aspirantes no tienen capacidad y no saben cómo resolver las calamidades del país? ¿Se limita su propósito a llegar al poder por cualquier medio?
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