Julio Raudales, expresidente del Colegio de Economistas de Honduras (CEH), cuestionó la estructura del gasto público en el país, señalando que una “buena tajada” del gasto corriente es improductiva.

Según Raudales, gran parte de este dinero se destina a sueldos y salarios para burócratas, lo que limita la capacidad del Estado para invertir en áreas más productivas.

“Los empleados públicos ganan no menos de 25,000 lempiras, mientras que aquellos que reciben un salario mínimo apenas alcanzan los 15,000 lempiras”, señaló Raudales en Diario Matutino de HRN.

Esta diferencia no solo refleja un desequilibrio en la distribución de los recursos, sino que también subraya la ineficiencia del gasto público en la generación de valor económico.

Expuso que el gasto corriente en Honduras representa entre el 8 % y el 9 % del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que Raudales considera alarmante, ya que este tipo de gasto ha desplazado a la inversión en infraestructura y desarrollo.

“El problema radica en que el gasto corriente, al ser mayoritario, ha dejado poco espacio para la inversión, lo que limita el crecimiento económico a largo plazo”, explicó.

Raudales también destacó la falta de una carrera de servicio público en el país, lo que impide un desarrollo profesional eficiente y meritocrático en el sector estatal.

Además, señaló la ausencia de un proceso de evaluación de la gestión pública, lo que dificulta la identificación de áreas que necesitan mejoras y la implementación de estrategias para aumentar la eficiencia.

Ante esta situación, Raudales sugirió que Honduras necesita una reestructuración en su política de gasto público para priorizar la inversión en sectores que impulsen el crecimiento económico.

Finalmente, Raudales consideró que la implementación de un sistema de evaluación de la gestión pública y el establecimiento de una carrera de servicio público son fundamentales para garantizar un uso más efectivo y productivo de los recursos del Estado.

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