Como si las finanzas gozaran de una férrea salud y la economía reflejara una boyante situación, son exagerados los gastos del Congreso Nacional, la Corte Suprema de Justicia y el Poder Ejecutivo para mantener una multitud de asistentes, asesores y consultores en sus planillas. Esta población de “cerebros”; es decir, expertos que han logrado meterse en las altas esferas políticas consumen centenares de millones de lempiras por un trabajo “parasitario”. Una investigación de la Asociación para una Sociedad más Justa pone al descubierto cómo los “apadrinados” políticos, que se hacen pasar por “especialistas” en múltiples tareas llegaron para “vegetar” y a saturar las planillas de los tres Poderes del Estado. Quinientos ochenta y ocho asistentes, asesores y consultores han sido incrustados en los quehaceres legislativo, judicial y de la Presidencia de la República. Estos “versados de alto calibre” que se han apoderado de cargos de asesorías y de consultorías, se llevan anualmente más de 200 millones de lempiras por una labor que no tiene resultados. Es contradictorio, porque mientras los maestros y los médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios reclaman en las calles el pago de sus salarios atrasados y el ajuste a sus beneficios colaterales, el ejército de “supuestos expertos” en tal o cual disciplina causan elevados gastos al Gobierno. ¡Qué infame es que muchos de esos expertos sean, en realidad, personajes sin alta formación que son utilizados para labores particulares en apoyo a quienes los introdujeron a la estructura estatal. Los recursos públicos que son distribuidos con absoluto criterio de confidencialidad, son los que faltan para ser invertidos en programas de justicia social y de progreso económico. En este país, la democracia no es participativa, la institucionalidad se derrumba y el Estado de Derecho se quebranta y el presupuesto se ha convertido en un instrumento político. Las reservas internacionales han caído en unos dos mil millones de dólares en la actual gestión, nuestra moneda ha caído 41 centavos a la fecha, solamente este año, y la economía está en tal grado de postración que aun Nicaragua crecerá en 3.8 por ciento, debajo del 3.5 por ciento proyectado para Honduras. Y cuando las finanzas y la economía están en recesión, los cerebros ; es decir, la legión de asesores y de consultores que están metidos en Casa Presidencial, en el Poder Judicial y en el Congreso Nacional sigue devorando los magros recursos públicos. El derroche de los fondos en el pago de tales servicios especializados es grande, en detrimento de los bolsillos del segmento mayor de la población que vive en la pobreza. La masa salarial se volvió un lastre para nuestro desarrollo y en una fuente de gasto corriente que no es posible ni interpretar ni entender en un país donde las prioridades no deberían estar enfocadas en engordar al Gobierno.