El Presupuesto de la República para el ejercicio fiscal de 2026 necesariamente tendrá que responder a un plan de disciplina fiscal y fortalecimiento productivo.

De ello no queda la menor duda y así lo han reconocido los señores del Gabinete Económico, que han informado detalladamente sobre la reformulación del plan de ingresos y gastos que ha sido cifrado en un poco más de 444,000 millones de lempiras.

Se ha proyectado un crecimiento económico de 3.8 por ciento, un índice inflacionario cercano al cinco por ciento y un déficit fiscal de uno por ciento, una carga de 70,000 millones de lempiras para el servicio de deuda y una presión de más de 116,300 millones destinados al pago de sueldos y salarios.

Es un hecho irrebatible que, para devolverle los signos vitales a las finanzas públicas, es necesario reestructurar la deuda pública, bajar el peso del gasto corriente, elevar la inversión pública y mantener el balance entre el bienestar social y la macroeconomía.

Justamente, los informes de la Secretaría de Finanzas muestran un desbalance entre la disciplina fiscal y los gastos infructuosos que impiden mayor desarrollo económico y menor inversión productiva.

En promedio, los gastos corrientes han representado una cifra de 21,800 millones de lempiras, en tanto los sueldos y salarios se han llevado 8,800 millones de lempiras mensuales en 2026.

Sumado a estos renglones, las reservas internacionales se mantienen en 11,261 millones de dólares; esto es, 6.8 meses de importaciones; el ingreso de divisas ha sido de 7,192 millones de dólares, el envío de remesas sobrepasa los 3,000 millones de dólares y el lempira se ha deslizado en 20 centavos.

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Ejercicio fiscal en Honduras.

Las expectativas de desarrollo económico y de mejoramiento de los indicadores fiscales también están puestas sobre el incremento de los precios internacionales del petróleo a causa del enfrentamiento bélico en Medio Oriente.

¿Se cumplen las metas?

En resumen, el Gobierno afirma que las cuentas fiscales de Honduras sí calzan con las metas fijadas para este período, aunque los sectores desligados de la visión oficialista mantienen su advertencia en el sentido que el presupuesto sigue siendo rígido, especialmente en cuanto al gasto corriente.

La hacienda hondureña necesita entrar en un verdadero proceso de disciplina fiscal que hasta ahora no ha existido y que tendría que derivar en un crecimiento económico sostenido, en mayor inversión, en más generación de riqueza y en beneficio social para la población.

Esta condición está íntimamente relacionada con un equilibrio entre los gastos y los ingresos, cuya fórmula debe ser analizada con motivo de la ejecución del Presupuesto de la República que está por ser aprobado en la Cámara Legislativa para el período 2026.

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