A pocas semanas para que se realicen las elecciones, prima la incertidumbre.
En lugar de contribuir a profundizar la democracia y consolidar la institucionalidad, los políticos han hecho caer sus “caprichos”, ambiciones y mala fe respecto al cumplimiento de los estatutos, las leyes y la Constitución.
Los malos líderes y dirigentes partidarios se han encargado de generar crisis y de poner en riesgo la celebración y la transparencia de los comicios generales convocados para el 30 de noviembre.
En el Consejo Nacional Electoral, las intrigas están a la orden del día. La representante del Partido Nacional ha denunciado que su par de Libertad y Refundación (Libre), conspira contra la justa democrática.
El susodicho acusó ante la Fiscalía a una consejera propietaria de estar confabulada con su bancada legislativa con supuestos propósitos inconfesables.
Los temas sensibles del transporte y de la contratación de los servicios de conectividad en 1,800 centros que no cuentan con acceso no han sido resueltos, precisamente por la actitud empecinada de los políticos.
Y en el Tribunal de Justicia Electoral, las relaciones entre los magistrados son tensas y los reproches son recíprocos, en tanto que el tema de inscripción de algunas candidaturas sigue en el “limbo”, porque no se han tomado las resoluciones pertinentes en tiempo y forma.
La clase política no debe generar más zozobra ni mayor división, tampoco es momento de atizar la polarización entre hondureños ni de llevar al país a una crisis sin retorno.
La Iglesia católica, los académicos, los sectores en la oposición y la empresa privada han demandado con denuedo a los aspirantes a dirigir el país que dejen de crear desasosiego, porque con ello le propinan un golpe duro a la democracia, debilitan la institucionalidad, destruyen la seguridad jurídica y ahuyentan la inversión que el país necesita para abrir empleos y generar riqueza.
En HRN, la Voz de Honduras, somos conscientes de nuestra responsabilidad de crear opinión pública y de abonar en el fortalecimiento de la democracia, fundamentada en la voluntad de las mayorías.
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Nos hacemos eco del reclamo planteado a los líderes políticos en cuanto a que los hondureños exigimos que se respete fielmente lo establecido en la Constitución y las leyes y que se dé legitimidad a la expresión de los ciudadanos en las urnas.
¡Nuestro país se hunde! ¡Los hondureños exigimos a los candidatos a cargos de elección popular a presentar sus propuestas, a exponer su minuta doctrinaria y a sellar su pacto por el país!
Los políticos no pueden ni deben poner en peligro la democracia ni seguir conspirando contra el desarrollo económico y social del país. reclamamos elecciones confiables, transparentes y justas. ¡Salgamos a las urnas masivamente para que nuestro voto cuente!
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