Un tribunal penal de Egipto condenó este sábado a muerte a nueve de un total de 43 acusados de "liderar un grupo terrorista" vinculado a la formación islamista Hermanos Musulmanes y de "recibir entrenamiento militar" entre 2015 y 2022 con el objetivo de atentar contra las fuerzas de seguridad egipcias.

"El Tribunal Penal de Badr condenó a la horca a nueve de un total de 43 acusados ​​de asumir y liderar un grupo terrorista", se indica en la sentencia, a la que tuvo acceso EFE y que señala que los condenados forman parte de un caso conocido por la prensa como 'Guardias Revolucionarios', sin dar más detalles.

La Fiscalía Suprema de Seguridad del Estado remitió a prisión preventiva a los 43 acusados ​​de dirigir dicho grupo terrorista tras haber sido condenados por varios cargos, como financiar el terrorismo, recibir entrenamiento militar, sobornar a un empleado público, malversación de fondos y falsificación de documentos oficiales.

Por su parte, la agencia de noticias estatal egipcia MENA informó de que entre 2015 y 2022 algunos de los acusados asumieron la responsabilidad de la oficina administrativa de los Hermanos Musulmanes en la provincia de Menufiya, en el delta del Nilo, y formaron la célula afiliada a la cofradía 'Guardias Revolucionarios'.

Esta célula tenía planes "de perpetrar operaciones hostiles contra el Estado, sus instalaciones, sus funcionarios y su personal policial", que fueron objetivo de "operaciones de asesinato y de sabotaje", según MENA.

La agencia añadió que los acusados proporcionaron fondos para comprar armas de fuego y explosivos, alquilaron una vivienda que servía como su sede y cifraban sus comunicaciones para "evitar el control de las fuerzas de seguridad".

De acuerdo con las investigaciones, varios de los acusados "se habían infiltrado ilegalmente en un país vecino", que no especificó, y cometieron varios delitos como proporcionar, poseer, transportar y suministrar fondos a miembros de los Hermanos Musulmanes, a los que también ofrecieron entrenamiento militar.

La persecución contra los islamistas comenzó tras el ascenso al poder del actual presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, que sirvió de ministro de Defensa en el Gobierno de los Hermanos Musulmanes del mandatario Mohamed Mursi y acabó urdiendo un golpe de Estado en 2013.

Esta organización fue declarada grupo terrorista a finales de ese año, cuando las autoridades comenzaron a perseguirles tras una serie de ataques contra soldados y oficiales del Ejército y la Policía perpetrados por simpatizantes y seguidores del grupo islamista.