Esta semana toma posesión Donald Trump como el cuadragésimo séptimo presidente de los Estados Unidos de América. A pesar de que ya fue presidente entre 2016 y 2020, este segundo mandato lleva un cambio radical dado que ha prometido implementar políticas similares a las de Javier Milei en Argentina. Esto lo hará a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental, o DOGE en sus siglas en ingles. Estados Unidos no es el único país que está siendo inspirado por las políticas de la Escuela Austriaca de Economía y el Libertarismo de Milei, ya que Pierre Poilievre de Canadá ha prometido hacer lo mismo en caso de ganar las elecciones y sustituir al izquierdista Justin Trudeau.
El mundo entero se está dando cuenta de la farsa y estafa del modelo Keynesiano que predica que las economías se pueden planificar de forma centralizada, empezando por la entrega total del monopolio del dinero a los Bancos Centrales. Nunca debemos olvidar que la economía es el conjunto de gustos y preferencias de los ciudadanos expresados en los mercados. Por lo que cada vez que alguien exprese su deseo de “planificar la economía” está expresando su deseo de controlar la vida y acciones de los ciudadanos de un país.
De la mano con esta creencia de que las economías se pueden planificar también está la creencia de que pueden hacer uso del dinero mejor que los que lo producen. Keynes fue el mayor exponente de esta estafa al creer que el Estado debía permitir que sus ciudadanos crearan valor y riqueza, para sustraerla de ellos de forma violenta a través de los impuestos e invertir esos recursos de “forma eficiente”. Incluso, Keynes llegó a crear toda una escuela económica bajo una falacia que ya había sido demostrada incorrecta por Frederic Bastiat 86 años antes, la falacia de la Ventana Rota.
En los últimos 20 años gracias a un mayor acceso a la información y el internet, y a exponentes como Ron Paul en Estados Unidos, y ahora Javier Milei en Argentina, el mundo ha tenido la oportunidad de conocer sobre las ideas de la Libertad y la Escuela Austriaca de Economía. Y a medida que los pueblos conocen más sobre estas ideas de la libertad se han dado cuenta que el único que genera valor y riqueza en una sociedad es el sector privado.
A pesar de que John F. Kennedy era demócrata, en 1963 dijo una de sus frases más memorables, “Cada dólar liberado de la tributación que se gaste o se invierta ayudará a crear un nuevo empleo y un nuevo salario. Aumentará la producción y el bienestar de la nación”. John F Kennedy no solo lo dijo, también lo cumplió al reducir los impuestos en Estados Unidos en 21% a los individuos y en 48 % a las empresas.
En Honduras, el 80 % del Producto Interno Bruto proviene del sector privado, mientras que el otro 20 % proviene del sector público, financiado por los impuestos que paga el sector privado. Adicionalmente, el 70 % de los empleos los generan las Mipymes. Es decir, el motor económico y de desarrollo de Honduras se lo debemos a esos valientes héroes que arriesgan sus ahorro y capital para emprender y generar riqueza y empleo.
Honduras y su gente tienen todo el potencial para ser la Singapur de Latinoamérica, pero para ello no necesitamos “buenos gobernantes”, necesitamos gobernantes que no estorben. Elon Musk lo resumió de forma perfecta recientemente cuando publicó la frase:
“América es una nación de constructores. Pronto serás libre para construir”.

Muchos en Honduras se preguntan si son Libertarios, y la respuesta es sencilla. Si usted no vive del Gobierno y está en contra de pagar tantos impuestos para que otros los gasten en viajes, viáticos y Prados blindadas, usted es Libertario y no lo sabía.

