En Honduras, las mujeres representan el 53% de la población, es decir, más de la mitad de los habitantes del país. Su relevancia en la sociedad es innegable, tanto que 4 de cada 10 hogares son liderados por mujeres, subrayando no sólo su importancia demográfica, sino también su papel en la vida cotidiana. Sin embargo, este panorama positivo tiene un lado oscuro: la participación laboral de las mujeres sigue siendo significativamente inferior a la de los hombres. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, apenas el 40% de las mujeres participan en el mercado laboral, frente al 75% de los hombres. Esta brecha no solo refleja desigualdad, sino también un enorme desperdicio de potencial humano y económico en el país. Peor aún, la participación laboral femenina ha caído en los últimos años, pasando del 48.7% en 2021 al 40% en 2023, lo que equivale a al menos 100 mil mujeres fuera del mercado laboral en este periodo. La pregunta es clara: ¿qué país puede superar el subdesarrollo sin la plena participación de sus mujeres? La respuesta es sencilla: NINGUNO. Los problemas se extienden más allá de la participación laboral. Las mujeres enfrentan una tasa de desocupación del 8.8%, comparada con el 5% de los hombres, lo que representa 130 mil mujeres desempleadas frente a 118 mil hombres. Lo más preocupante es que las mujeres con estudios universitarios también enfrentan mayores dificultades: el 17% de las mujeres con educación superior están desempleadas, en comparación con sólo el 9% de los hombres con el mismo nivel educativo. A pesar de que las mujeres representan casi el doble de los egresados en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), la mayoría opta por disciplinas tradicionalmente asociadas a la economía del cuidado, como enfermería, medicina y odontología. Por otro lado, los hombres tienden a graduarse en áreas como ingeniería, sistemas y electrónica, lo que perpetúa la brecha de género en sectores clave del mercado laboral. Esta segmentación educativa y profesional dificulta aún más la igualdad de oportunidades y la reducción de las disparidades salariales. Cerrar la brecha de género en el mercado laboral hondureño es una tarea urgente y esencial para el desarrollo sostenible del país. Es necesario implementar políticas públicas que fomenten la participación femenina en todos los sectores económicos, promoviendo la inclusión en áreas tradicionalmente dominadas por hombres. Además, se deben establecer programas de capacitación, incentivos para la contratación de mujeres y estrategias para equilibrar las responsabilidades del cuidado. La igualdad laboral es una oportunidad de desarrollo económico que Honduras no puede permitirse ignorar. Juntos, podemos construir un país más equitativo y próspero, donde el talento y la capacidad de las mujeres sean plenamente aprovechados.