José Vidal López, de 87 años, murió repentinamente la mañana de este viernes 8 de agosto en la estación de buses del mercado Zonal Belén en Comayagüela, mientras esperaba el transporte que lo llevaría de regreso a su hogar en Guaimaca, Francisco Morazán.
Su esposa, doña Norma, relató que el día anterior -jueves 7 agosto- habían viajado en una ambulancia desde Guaimaca hacia Tegucigalpa para que don José recibiera atención médica en el Hospital Escuela, debido a problemas de próstata.
“Ayer lo llevamos al centro de salud y me hicieron una referencia al Hospital Escuela, me trajeron en una ambulancia, llegamos a emergencia del hospital”, comentó.
“Se comió toda la comida y de pronto se desplomó”
La mañana de este viernes, tras recibir el alta médica y la prescripción de medicamentos, decidieron regresar a su comunidad.
“Nos fuimos al mercado a comprarle comida. Nos sentamos ahí, él se comió toda la comida, tomó un poco de fresco, agua… y de un solo se cayó”, recordó entre lágrimas doña Norma.

Muertes indeterminadas en Honduras
De acuerdo con el Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol), del 1 de enero al 8 de agosto se han registrado 503 muertes indeterminadas en Honduras, de las cuales 395 corresponden a hombres.
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¿Qué es muerte súbita?
La muerte súbita, como la sufrida por don José, suele ser causada por problemas cardíacos y ocurre de manera inesperada, incluso en personas que aparentan estar estables.
Síntomas de advertencia
Aunque puede ocurrir sin aviso, algunas personas experimentan señales previas como:
- Dolor o presión intensa en el pecho.
- Falta de aire repentina.
- Mareos o pérdida de conocimiento.
- Palpitaciones rápidas o irregulares.
- Sudor frío sin causa aparente.
Cómo prevenir la muerte súbita
- Realizar chequeos médicos periódicos: especialmente si hay antecedentes de enfermedades cardíacas en la familia.
- Controlar la presión arterial y el colesterol: niveles altos aumentan el riesgo de problemas coronarios.
- Mantener hábitos saludables: dieta balanceada, ejercicio regular y evitar el tabaquismo.
- Tratar enfermedades crónicas: como diabetes, hipertensión o arritmias, siguiendo el tratamiento médico indicado.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol y drogas: estas sustancias pueden afectar gravemente el ritmo cardíaco.
- Aprender maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP): aumenta las posibilidades de salvar una vida en caso de paro cardíaco.
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